La cuestión es asegurarte de no desviarte del rumbo durante la reunión

7 errores que pueden arruinar una prometedora entrevista de trabajo

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Actualizado 29 | 07 | 2020 07:00

Entrevista trabajo

Entrar en el proceso de selección para una gran oportunidad profesional requiere mucho trabajo. Debes, organizar reuniones informativas, hablar con los reclutadores, enviar currículums, preparar puntos de conversación y realizar la entrevista preliminar.

Finalmente, llegas a la entrevista final, que decidirá tu destino. El éxito en esta etapa no se trata tanto de si tienes credenciales sólidas, ya que no habrías llegado a este punto del proceso si no las tuvieras. La cuestión ahora es asegurarte de no desviarte del rumbo durante la reunión.

Ten cuidado con las siguientes siete cosas que pueden arruinar tu entrevista en esta etapa:

  1. Atención a tu apariencia

Tu apariencia marca una gran diferencia: esa es la conclusión de un estudio reciente de JDP, una agencia de informes del consumidor especializada en la investigación de antecedentes. La mayoría de los encuestados dijo que les preocupa que algún aspecto de su vestimenta les cueste el trabajo.

Por lo tanto, investiga la forma en que la gente se viste en esa empresa y viste un poco por encima para esa ocasión. Una entrevista de trabajo es un evento formal, así que vístete como lo harías si estuvieras haciendo una presentación de cliente o si tienes una reunión con la alta gerencia. En muchos casos, eso significa usar un traje o chaqueta.

  1. Enfoca tus respuestas

Desviarte de tu mensaje en una entrevista de trabajo puede ser peligroso. Asegúrate de responder a todas las preguntas enfocadas en la mima dirección. Si te preguntan acerca de su antiguo jefe, por ejemplo, muestra cómo lo seguiste y aprendiste de él. Si te preguntan sobre un momento en que fallaste en algo, relaciona el fallo con la lección aprendida que te ayudará en tu nuevo puesto. Si te preguntan sobre el trabajo voluntario que has realizado, muestra cómo refleja los valores que aportas a la empresa.

Reforzar el mismo mensaje una y otra vez puede parecerte repetitivo, pero lo harás parecer enfocado para el entrevistador.

  1. Entrar en tu vida personal

Si la entrevista se traslada a temas personales, vuelve a tus argumentos centrales con gracia. Algunos entrevistadores te interrogarán sobre tu vida personal. Según el estudio del JDP, a más de la mitad de los candidatos, 59%, se les pregunta sobre su vida personal, y se pregunta al 37% de las mujeres sobre sus planes de ser madres, a pesar de que esto es ilegal. Las preguntas de la entrevista sobre los padres o el estado civil, así como la raza, la religión, la orientación sexual, la edad o la discapacidad, no están permitidas por las layes de igualdad de oportunidades de empleo.

Pero eso no siempre impide que los entrevistadores pregunten. Además de ser inapropiadas, estas preguntas personales pueden desviarte de tu tono profesional. Puedes quedar atrapado en “bueno, no estoy seguro” o “mi pareja y yo todavía no sabemos si queremos hijos”, y antes de que te des cuenta, estarás contando más de los que te gustaría.

Si crees que algún tema planteado está fuera de lugar, vuelve a los puntos que te ayudarán a conseguir el trabajo.

  1. Quedarte aturdido por una pregunta

Las preguntas te pueden venir desde cualquier óptica empresarial y es importante que mantengas la calma. Tómate el tiempo para responder cada pregunta y prepárate lo máximo que puedas.

Por ejemplo, supón que te preguntan sobre un proyecto reciente que dirigiste y te bloqueas, incapaz de pensar en una respuesta. No empieces a balbucear, que es lo que hacemos a menudo cuando estamos nerviosos. En cambio, haz una pausa, piénsalo bien y da una respuesta reflexiva. Parecerás más seguro porque no tienes miedo a tomarte un momento para responder.

En términos más generales, prepara las respuestas a tantas preguntas como te sea posible. Al pensar en las preguntas difíciles y sus respuestas con antelación, las responderás de forma solvente cuando se te presenten.

  1. Ponerte demasiado amistoso

Si tienes la suerte de caerle bien o tener sintonía con el entrevistador, ten cuidado de no familiarizarte demasiado con él.

Por ejemplo, si te hace algún comentario positivo sobre tu traje, no creas que puedes tratarle como a un amigo. Esto podría hacer que tu tono se vuelva menos firme y tus palabras se vuelvan menos acertadas y parecidas a las que usas en los chats con tu amigos.

Incluso podrías revelar cosas que no debes revelar como: “Este proceso de selección ha sido terriblemente largo, y me alegra que estemos al final”. Si bien es bueno desarrollar una relación amistosa, mantente siempre en una posición profesional.

  1. Perder tu confianza

En la entrevista puede haber momentos que te sorprendan o te pongan nervioso, pero es ahí cuando más importante es que mantengas la confianza en ti.

El entrevistador puede revelar, por ejemplo, que hay otros nueve candidatos siendo entrevistados, cuando creías que habías sido tú el seleccionado. Evita bajar los ojos, mostrar desilusión en su rostro o sentarte en una posición corporal que muestre que estás desanimado.

En cambio, mantente erguido en tu silla, mantén el contacto visual directo, los brazos abiertos y una expresión receptiva en tu rostro.

  1. Dar por sentado que ya has terminado

A medida que la entrevista vaya terminando, reafirma tu interés en el puesto y pregunta sobre los próximos pasos. Muchos candidatos abandonan una entrevista de trabajo sintiéndose confundidos acerca de cómo lo hicieron y qué les depara el futuro.

Al afirmar tu interés en el puesto, podrías decir: “Cuando he llegado estaba entusiasmado con esta oportunidad pero ahora estoy aún más entusiasmado”.

Pregunta cuáles son los próximos pasos refuerza aún más su compromiso.

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