Hacerte algunas preguntas iniciales puede ayudarte a validar tu idea antes de dar los siguientes pasos para llevarla a cabo

8 preguntas que debes hacerte antes de seguir adelante con una nueva idea de producto o servicio

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Actualizado 25 | 06 | 2021 13:02

Nueva idea producto

Los emprendedores y líderes empresariales a menudo están llenos de ideas, pero eso no significa que siempre deban seguir adelante con ellas. En primer lugar, es importante determinar si esa nueva idea de producto o servicio es realmente una opción viable para tu negocio.

Hacerte algunas preguntas iniciales puede ayudarte a validar tu idea antes de dar los siguientes pasos para llevarla a cabo.

A continuación, te proporcionamos una serie de preguntas que debes hacerte antes de invertir más tiempo, dinero o recursos en una idea de producto o servicio. Dedica tiempo a pensar en estas ocho preguntas para determinar si debes seguir adelante con la idea o no.

  1. ¿El cliente necesita esta función? No crees un nuevo servicio o característica de producto a menos que veas una demanda en el mercado. Asegúrate también de tener recursos disponibles para prestar el servicio u ofrecer el producto. Deja que tu cliente decida cuál será tu nuevo servicio.
  1. ¿Es el mercado lo suficientemente grande? Comprueba que haya un mercado lo suficientemente grande para vender antes de lanzar un nuevo producto o servicio para asegurarte de que se venderá. Si hay un mercado lo suficientemente grande, entonces trabaja con tu equipo para desarrollar un nuevo producto o servicio que sea interesante, diferente y único.
  1. ¿Cómo ayuda a los ingresos o la retención? No caigas presa del síndrome del objeto brillante cuando consideres desarrollar un nuevo producto o servicio para tu negocio. El hecho de que uno o dos clientes soliciten una nueva función o complemento no hace que valga la pena el tiempo y el dinero del desarrollo. Pregúntate: «¿Cómo contribuye esto directamente a los ingresos o la retención?» ¿No está clara la respuesta? Entonces es mejor esperar por una mayor demanda o datos adicionales que corroboren la necesidad de implementarla.
  1. ¿Se podrá escalar el producto o servicio? Pregunta siempre: «¿Puede el producto o servicio escalar?» En otras palabras, ¿es el mercado lo suficientemente grande como para realizar la inversión de llevar el producto al mercado? Luego haz las siguientes preguntas: ¿Tu empresa puede respaldar el producto si escala rápidamente? ¿Qué pasa si el producto falla? ¿Puede la empresa soportar las pérdidas? Los inversores potenciales hacen estas preguntas, por lo que es importante responderlas de forma honesta y al principio del proceso de desarrollo.
  1. ¿Estás creando el producto dentro del presupuesto? Empieza por preguntarte si la creación de un nuevo producto o servicio está dentro de tu presupuesto. Especialmente cuando estás comenzando, habrá ocasiones en las que tendrás una idea que deseas hacer realidad, pero si tus productos existentes no se venden lo suficientemente bien como para financiar esta empresa, es posible que debas revaluar y concentrarte en mejorar tus productos y servicios actuales.
  1. ¿Tienes que hacer el producto tú mismo? Evita reinventar la rueda tanto como puedas. A menudo, esto significa elegir comprar otra empresa que ya ha creado un buen producto en lugar de crear uno desde cero. Puedes elegir asociarte con alguien que ya tenga un producto en proceso, pero evita construir algo que exista.
  1. ¿Lo usarías? La pregunta más poderosa que puedes hacerte como emprendedor es: «¿Yo lo usaría?» La pasión saca lo mejor de los humanos. Si encuentras una manera de usarlo y resolver tu problema de la vida real, como hizo Steve Jobs con el iPad o Elon Musk con el Tesla Model X, entonces pondrás el trabajo y el sacrificio para desarrollar el producto. En tiempos de adversidad, encontrarás soluciones para triunfar.
  1. ¿Lo usaría tu enemigo? Deberías preguntate: «¿Es tan bueno que incluso mi enemigo lo usaría?» Con suerte, probablemente no tienes enemigos, pero si puedes construir un producto que sea tan irresistible que tu enemigo hipotético lo use, entonces estás en lo cierto. Lo admitan o no, incluso a los dentistas les encantan los dulces.

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