Cuatro pasos que pueden ayudarte a dejar tu trabajo en el trabajo

Cómo dejar el trabajo en el trabajo

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Actualizado 05 | 02 | 2020 07:00

Conciliación laboral

Algunos trabajos tienen líneas muy claras entre cuando se está “online” y cuando se está “offline”, mientras que en otros las líneas están borrosas, o posiblemente no existen. Eso hace que relajarse, sobre todo mentalmente, sea un gran desafío.

Esto puede llevarte a sentarte a cenar mientras tu familia te cuenta su día, pero en lugar de escuchar, te preguntas si tu cliente habrá leído el correo que le has enviado a última hora, o a cambiar el tiempo que podrías haber pasado durmiendo, haciendo ejercicio o hablando con tu pareja, a estar pegado a tu portátil.

A continuación, te exponemos cuatro pasos que pueden ayudarte a dejar tu trabajo en el trabajo.

Definir “fuera de horario”

Si tienes un trabajo tradicional de 9 a 5, tus horas ya están establecidas. Pero si trabajas en un entorno con horarios flexibles, deberás pensar detenidamente cuándo quieres estar dentro y fuera del horario. Si tu jefe tiene una cierta cantidad de horas que espera que trabajes cada semana, comienza por ver cómo adaptar esas horas a tus compromisos personales fijos, como llevar a tus hijos a la escuela o actividades extraescolares, hacer recados o ir al gimnasio. ¿Cuándo necesitas comenzar y cuándo necesitas terminar para que el tiempo que dedicas al trabajo sea el adecuado?

Pero si tu empresa no tiene una cantidad específica de tiempo que necesitas para trabajar, trabajas por cuenta propia o trabajas por objetivos y tu trabajo ocupa casi todas tus horas de vigilia, enfócalo de forma inversa. Piensa cuántas horas deseas para actividades como dormir, hacer ejercicio, familiares, amigos, limpieza, finanzas, etc. Luego, identifica cuánto tiempo necesitas reservar diariamente y semanalmente para adaptarte a esas prioridades personales. De esta forma, definirás los parámetros de cuándo quieres estar fuera de horario.

Tener claridad mental

A continuación, asegúrate de tener claridad mental sobre lo que debes hacer y cuándo lo terminarás. Esto incluye tener un sitio donde anotes todas tareas que necesitas hacer, ya sea en un cuaderno, una aplicación de administración de tareas, un sistema de administración de proyectos o en tu agenda. De lo que se trata es que no estés acostado en la cama por la noche tratando de recordar todo lo que tienes en tu lista de cosas por hacer.

Luego, una vez que tengas esta lista, planifica tu trabajo. Eso podría significar reservar un tiempo en tu agenda para trabajar en un informe por adelantado, para preparar para las reuniones del día siguiente o, simplemente, planear horas específicas que reservarás para hacer tu propio trabajo en lugar de asistir a reuniones o responder a las solicitudes de otras personas. Esta planificación reduce la ansiedad de que algo se te olvide o de que no hagas algo en la fecha límite.

El objetivo de aumentar tu claridad mental es tener una conclusión al final del día laboral. Durante este tiempo, revisa tu lista diaria de tareas para asegurarte de que absolutamente todo lo que debes hacer, aquellas tareas que tenían una fecha límite difícil, las has hecho. También puedes hacer un escaneo rápido de tu correo electrónico para asegurarte de que cualquier mensaje urgente sea atendido antes de salir de la oficina.

Comunícate con tus compañeros

En algunas situaciones laborales, puedes establecer un límite definitivo fuera de horario, como por ejemplo, después de las 6 pm. estoy desconectado. Pero, como decíamos al inicio, en otras situaciones las líneas son mucho más borrosas.

Si estás en la situación en la que tienes una linea divisoria clara entre el trabajo y tu vida personal, es aconsejable que lo comuniques directamente a tus compañeros y a las personas relacionadas con tu trabajo, como clientes, proveedores, etc. Por ejemplo, podrías decir: “Salgo del trabajo a las 6 pm., así que si me contactas después de esa hora, recibirás noticias mías después de las 9 am. del siguiente día hábil”. O, simplemente, el no tener noticias tuyas entre las 6 pm. y las 9 am., establecerá la expectativa de que no estás disponible.

En cambio, si tienes un trabajo que requiere una conectividad más constante, es posible que desees establecer algunas pautas para controlar cuándo pueden ponerse en contacto contigo, reduciendo así las interrupciones no deseadas. Por ejemplo, podrías decir: “Envíeme un correo electrónico en lugar de llamarme por teléfono a menos que la situación sea realmente urgente”. Del mismo modo, si tienes un horario muy flexible donde tomas descansos prolongados durante el día para cosas como ir al gimnasio o recoger a tus hijos después de la escuela, alienta a las personas a comunicarse contigo en las formas específicas y preferidas que establezcas.

Realizar el trabajo en el trabajo

Algunas personas perciben el “trabajo real” como algo que reservan para después de las 5 o 6 pm., después de que todos los demás hayan salido de la oficina o después de haber acostado a sus hijos en la cama por la noche. Suponen que es entonces cuando pueden trabajar sin nada ni nadie que les distraiga. Esto, en muchas ocasiones, termina provocando estrés y sensación de insatisfacción tanto en la vida laboral como en la personal.

Si debes o quieres hacer un trabajo fuera de su día estándar, asegúrate de marcarlo en el horario. Por ejemplo, “trabajaré de 8 a 9 esta noche y luego me acostaré”. O, “pasaré tres horas el sábado de 1 a 4 pm, pero luego no volveré a pensar en el trabajo”. Es mucho mejor designar un horario y cumplirlo que pensar en trabajar toda la noche o todo el fin de semana y no hacer nada.

Como individuos, necesitamos un descanso mental para hacer nuestro mejor trabajo, y tener tiempo para nosotros, sin la distracción del trabajo, puede ayudarnos a dar lo mejor de nosotros.

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