La prueba resulta ser un predictor sorprendentemente preciso sobre lo fácil o difícil que puedes ser de engañar

¿Qué probabilidades tienes de caer en una estafa? Una prueba de 5 minutos te dirá lo vulnerable que eres

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Actualizado 23 | 03 | 2020 07:00

Evitas estafas

¿Alguna vez te has preguntado qué probabilidad tienes de caer en una estafa? ¿Ser absorbido por un mal negocio o ser engañado por un encantador mentiroso que dice ofrecerte una gran oportunidad de negocio? Ahora puedes averiguarlo.

Un equipo de investigación dirigido por Alessandra Teunisse en la Universidad Macquarie en Sidney, Australia, ha creado una prueba simple de 12 preguntas que mide la credulidad y tarda unos cinco minutos en completarse. La probaron con una amplia gama de participantes que eran conocidos por ser crédulos (por ejemplo, porque habían caído en estafas en el pasado) o escépticos. La prueba resulta ser un predictor sorprendentemente preciso sobre lo fácil o difícil que puedes ser de engañar.

Como señalan los investigadores, “en 2017, las estafas financieras costaron a los consumidores en los Estados Unidos más de 1,42 mil millones de dólares”. Y, sin embargo, poca investigación psicológica ha profundizado en las cualidades que hacen que las personas sean susceptibles a las estafas, o por qué algunas personas son más vulnerables que otras.

Muchas personas suponen que ser engañados por una estafa es un signo de estupidez, pero claramente hay más que eso. Los estafadores han engañado a muchas personas altamente inteligentes y exitosas, y a una larga lista de celebridades y líderes empresariales exitosos que se vieron involucrados en el esquema Ponzi de Bernie Madoff.

Teunisse y su equipo plantearon la hipótesis de que hay dos características que pueden hacerte particularmente vulnerable a un estafador. La primera es la persuabilidad. La mayoría de nosotros, en un momento u otro, hemos sido convencidos de comprar algo que realmente no necesitábamos o queríamos por un vendedor especialmente efectivo. Pero si esto te sucede con frecuencia, o si a menudo descubres que otras personas pueden lograr que cambies tus opiniones o hagas cosas que realmente no quieres hacer, entonces puedes ser muy persuasible y, por lo tanto, vulnerable a los estafadores.

La segunda es lo que los investigadores llaman “insensibilidad a las señales de falta de confianza”. Es decir, hay muchos indicadores que sugieren que alguien está mintiendo, pero de alguna manera las ignoras o desconoces. Por ejemplo, si te encuentras en dificultades financieras y alguien te ofrece una inversión “segura” con un retorno del 200%, puedes sentirte tentado a creértelo porque deseas que sea verdad. Pero también podría ser que eres malo para detectar señales de que alguien no es sincero. Si no puedes leer estos signos, te puede conducir a lo que algunos psicólogos llaman “ceguera por engaño”, y puede hacerte especialmente vulnerable a ser estafado.

¿Puedes aprender a ser menos crédulo?

¿Hay algo que puedas hacer para cambiar estos rasgos si los tienes? Los investigadores se centraron en crear una prueba precisa para detectar estas cualidades, no en curarlas. Creen que la credulidad es un rasgo de personalidad fijo y que no es probable que cambie. Pero la investigación muestra que las personalidades de las personas cambian bastante a lo largo de la vida. Y además, aprender de la experiencia desagradable de que te ha engañado un estafador, probablemente te hará más cauteloso la próxima vez.

Si temes ser una presa fácil o si te sientes seguro de que nadie puede engañarte, vale la pena dedicar unos minutos de tu tiempo a realizar esta prueba respaldada por la investigación y ver cómo te va. Si eres más crédulo de lo que te gustaría ser, los investigadores aconsejan darte la oportunidad de comprobar tus sentimientos (o quizás recibir consejos de amigos o familiares de confianza) antes de embarcarte en una nueva aventura con un socio, haciendo una gran inversión o buscando una relación romántica con alguien que aún no conoces bien. Recuerda que rara vez hay una buena razón para precipitarse en una gran decisión.

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