Maximizar la productividad es una habilidad que las personas más exitosas han dominado

Cómo maximizar tu productividad

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Actualizado 06 | 07 | 2020 07:00

Maximizar productividad

¿Cuál es la clave para una vida saludable, feliz y productiva?  Ser productivo. Puede parecer una respuesta fácil pero cuando trabajas de manera más inteligente estás logrando tus objetivos personales y profesionales.

Sin embargo, maximizar tu productividad es más fácil decirlo que hacerlo, especialmente cuando el COVID-19 está cambiando la forma en la que trabajamos y nos relacionamos. Pero si puedes cambiar tu forma de pensar acerca de tus tareas diarias, puedes aumentar tu productividad. Toma nota de estos consejos.

Identifica tu pasión

Ser apasionado es bueno para tu salud: libera los dos neurotransmisores más potentes del cerebro, la dopamina y la oxitocina. Te mantiene lleno de energía, enfocado y motivado para sobresalir constantemente. La pasión también puede aligerar tu carga de trabajo ya que dedicarás más tiempo a lo que amas en lugar de desperdiciarlo en actividades innecesarias o sin importancia.

Según el informe Center of the Edge de Deloitte, la pasión es lo más importante en el trabajo. Esto se debe a que la pasión se relaciona con lo entusiasmados que están los trabajadores por los desafíos y lo dispuestos que están a ir a por ellos. La pasión impacta en cómo aprenden, desarrollan habilidades y resuelven problemas, e incluso puede dar forma a sus carreras. “Los trabajadores apasionados se ayudan a sí mismos y a las empresas para las que trabajan desarrollando capacidades para aprender y mejorar constantemente el rendimiento”, explica el informe. “En lugar de un aumento de rendimiento único, los trabajadores apasionados ofrecen una mejora sostenida y significativa del rendimiento a lo largo del tiempo”.

¿Cómo puedes encontrar y mantener tu pasión? Céntrate en perseguir lo que te interesa. Más allá de eso, cultiva las habilidades que te harán sentir más realizado. Conecta tu trabajo a corto plazo con tus ambiciones a largo plazo para alimentar el interés y la motivación inmediatos.

En algún momento, si sientes que tu pasión está disminuyendo, tómate un descanso para reflexionar sobre tus valores, celebrar lo que has logrado y darte tiempo para descansar y recargar energías.

Elige ser productivo, no estar ocupado

“La productividad es el nombre que le damos a nuestros intentos de descubrir los mejores usos de nuestra energía, intelecto y tiempo mientras tratamos de aprovechar las recompensas más significativas con el menor esfuerzo desperdiciado”, escribe Charles Duhigg en “Smarter Faster Better”. “Es el proceso de aprender a tener éxito con menos estrés y lucha”.

Pero, ¿cómo, exactamente, puedes llegar allí? Primero debes admitir que no todo puede ser una prioridad. ¿Sigue siendo todo importante en tu lista de tareas? Claro, pero necesitas identificar lo que es esencial y necesario. Ahí es donde debes gastar tu tiempo y energía. La mayoría de las veces, estas son las tareas que te acercan a tus objetivos. Estas son las actividades que tienen plazos estrictos, afectan tu ROI o tienen consecuencias negativas si no ocurren.

¿En cuanto a todo lo demás? Delega o automatiza para ser productivo con tu tiempo, no solo para mantenerte ocupado. Es probable que alguien pueda hacerse cargo de esas tareas para que puedas concentrarte en las cosas que solo tú es capaz de hacer y que te apasionan.

Haz menos

Si bien esto puede sonar contraproducente, es cierto cuando se trata de productividad. De hecho, las largas horas semanales, así como las largas horas diarias, no necesariamente producen un alto rendimiento. Después de trabajar más de 50 horas a la semana, la productividad por hora cae. Sin embargo, después de 55 horas, la productividad cae tanto que no tiene sentido seguir trabajando.

Pero, ¿cómo puedes realmente hacer menos? Un excelente punto de partida es hacer lo que hemos apuntado anteriormente: concéntrate solo en tus prioridades y elimina todo lo demás de tu agenda. Después de identificar lo que merece tu enfoque, asegúrate de prestarle el 100% de tu atención. Eso significa no más multitarea. Elimina las distracciones y trabaja en bloques de 90 minutos durante todo el día, con un descanso en el medio.

Por último, pero no menos importante, di NO más estratégicamente. Por ejemplo, si ya tienes tu agenda llena para la próxima semana, no asumas ningún trabajo adicional ni aceptes invitaciones hasta que tengas disponibilidad. De esta manera, tu agenda no se llenará con elementos menos importantes, lo que te permite concentrarte en tus prioridades y dejar espacio para oportunidades espontáneas que te apasionen.

Separa todas las tardes y vuelve a colocar todas las mañanas

Cómo comienzas y terminas tu día juega un papel muy importante en tu productividad. Imagínate cómo sería tu día si te quedaras dormido. Saltarías de la cama y te sentirías agobiado el resto del día. Piensa en las veces que te has quedado despierto trabajando en un proyecto mucho después de tu hora habitual de irte a dormir. ¿Cómo te sentías al día siguiente? Agotado.

En cambio, establece una rutina nocturna. Esto incluye planificar el día siguiente, reflexionar sobre el día que has tenido, elegir tu ropa y preparar tus comidas. También debes pasar tiempo de calidad con tu familia y hacer algo que te brinde la oportunidad de relajarte y desconectarte del trabajo, como por ejemplo, leer o hacer ejercicio.

En cuanto a tu mañana, dedica un par de minutos a revisar tus objetivos, prioridades y agenda para saber dónde debes fijar tu atención y tu enfoque; esto también puede entusiasmarte e inspirarte.

Maximizar la productividad es una habilidad que las personas más exitosas han dominado. Es posible siempre que sepas dónde quieres dedicar tu atención, energía y tiempo. Ese conocimiento te capacitará para establecer límites para que no te sientas abrumado y estés haciendo exactamente lo que importa.

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