La tecnología democratiza las capacidades humanas, físicas e intelectuales

Cómo ser un líder en la Cuarta Revolución Industrial

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Actualizado 22 | 02 | 2019 18:49

Nuevo liderazgo empresarial

A menudo subestimamos la escala y la velocidad del cambio que se produjo en el siglo XX. Ola tras ola de descubrimientos científicos y avances tecnológicos ha transformado muchos aspectos de nuestras vidas cotidiana y laboral.

A medida que nos adentramos en la era digital, la responsabilidad de los líderes empresariales es surcar estos cambios con integridad y proporcionar un liderazgo positivo e impactante a medida que el panorama empresarial adquiere una nueva forma.

Actualmente, muchos trabajos implican largos desplazamientos, trabajo físico intenso o salarios bajos, y pocas oportunidades para el desarrollo profesional o la realización personal. Pero ¿y si todo eso pudiera cambiar? La era digital creará una oportunidad para reinventar el trabajo y el lugar de trabajo.

La conectividad es un subproducto de la tecnología. Conduce a un espacio de trabajo más inclusivo, una oportunidad para que los compañeros de trabajo colaboren a pesar de la distancia. La era digital ahora nos permite trabajar en cualquier lugar en cualquier momento, jugando un papel vital en el equilibrio trabajo / vida para las familias. Ahora es completamente posible intercambiar largos desplazamientos a la oficina con los preciosos momentos de estar disponibles para llevar a nuestros hijos a la escuela y seguir en línea durante un día completo de trabajo.

Si bien estamos mejorando nuestros estilos de vida de alguna manera, muchos de nosotros nos sentimos incómodos ante un cambio tan trascendental y tan rápido. Hemos visto ejemplos en las noticias de compañías que han automatizado las tareas intensivas en mano de obra y, como resultado, han reducido su fuerza laboral. Es natural preguntarse si nuestros trabajos son vulnerables.

Es imposible predecir el futuro, pero podemos mirar hacia el pasado para encontrar similitudes que puedan proporcionar indicadores de hacia dónde nos dirigimos. La revolución industrial de la década de 1900 trajo nuevas tecnologías y diferentes formas de trabajar. Muchos trabajadores calificados se vieron reemplazados por máquinas.

Si bien ciertamente hubo desplazamientos durante este cambio, la situación creó una oportunidad para la educación, que anteriormente no estaba disponible para los trabajadores agrícolas que vivían en áreas rurales, e impulsó la adopción de un conjunto de habilidades totalmente nuevo necesario para manejar la maquinaria entonces moderna.

Ciertamente enfrentaremos nuestro propio conjunto de consecuencias en la fuerza laboral a medida que progrese esta Revolución digital. Pero, si la historia es nuestra guía, los líderes empresariales deben considerar qué conjuntos de habilidades serán más favorables y luego ayudar a sus empleados a desarrollar esas competencias.

Un liderazgo más humano

La tecnología democratiza las capacidades humanas, físicas e intelectuales. Podríamos ser capaces de entregar tareas que requieran mucha mano de obra o que sean altamente analíticas a máquinas y robots. Es probable que utilicemos tecnologías digitales como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático para mejorar las habilidades, el talento y los resultados de nuestra gente.

En algunos sectores y algunos mercados, la falta de habilidades de TI ya está frenando la transformación digital. Muchos gobiernos y empleadores están animando activamente a los jóvenes a que estudien ciencias, matemáticas e ingeniería para aumentar el número de futuros candidatos.

Los trabajos siempre deben dirigirse al mejor candidato y al mejor calificado, pero es importante que no pasemos por alto las ricas diferencias y el espacio donde la diversidad de pensamiento y enfoque fomenta la creatividad y la innovación. Se necesitan empleados que puedan aprender, que puedan compartir, que puedan conectar los puntos y establecer buenas relaciones con colegas dentro y fuera de la organización. Igualmente importante, necesitamos empleados que entiendan cómo interactúan la tecnología y la sociedad para impulsar el progreso de todos los interesados.

Si necesitamos empleados que puedan hacer todo eso, entonces también necesitamos líderes para esto. Tendremos que aprender nuevas formas de liderar: cómo administrar con éxito a las personas que no están sentadas en la oficina donde poder verlas; cómo medir y recompensar en un lugar de trabajo virtual y cómo conectar virtualmente diversos conjuntos de habilidades que conducirán a resultados óptimos.

Como señala el profesor Klaus Schwab:

“Necesitamos líderes emocionalmente inteligentes y capaces de modelar y defender el trabajo cooperativo. Ellos entrenarán, en lugar de mandar; se guiarán por la empatía, no por el ego. La revolución digital necesita un liderazgo diferente, más humano”.

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