Índice de Competitividad por el Talento Global

El talento emprendedor: crítico para la competitividad y la innovación

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Actualizado 23 | 01 | 2019 07:00

Índice de Competitividad por el Talento Global

El talento emprendedor se define como una combinación de competencias que pueden medirse, desarrollarse y aprovecharse mejor, y no puede reducirse exclusivamente a los rasgos de personalidad.

Una de las paradojas que rodean al talento emprendedor es que es un recurso tanto limitado como ampliamente repartido en todo el mundo. Las diferencias en el rendimiento (tanto entre negocios como entre economías nacionales) indican a menudo carencias en ambos ámbitos que deberían contribuir a su desarrollo y a una mejor distribución en las economías y sociedades.

El talento emprendedor se define como una combinación de competencias que pueden medirse, desarrollarse y aprovecharse mejor, y no puede reducirse exclusivamente a los rasgos de personalidad. Por tanto, es especialmente importante el fomento del talento emprendedor en las economías más pobres y de rápido crecimiento para contribuir a la reducción de las desigualdades de talento entre países ricos y pobres. Además, hay que tener en cuenta que convertirse en emprendedor puede ser una elección (o ambición) en los países desarrollados, pero en entornos más pobres, muchas veces, es simplemente una necesidad de supervivencia.

Un elemento clave en la mejora de la competitividad por el talento es promover el tipo de emprendimiento necesario en la economía del conocimiento actual, es decir, aquel con ganas y capacidad para moverse, adaptarse e innovar.

Diferentes variables del Índice de Competitividad por el Talento Global (GTCI) creado por Adecco, junto con la escuela de negocios Insead y Tata Communications, ponen el foco en este tipo de talento y tras analizarlos, algunas de las conclusiones que pueden extraerse son:

  • Las desigualdades en el talento se están incrementando: Si repasamos las ediciones anteriores del GTCI y comparamos los datos disponibles en el tiempo, llegamos a la conclusión de que el espacio que separa a los líderes en talento del resto, más que reducirse, ha ido creciendo. La correlación estadística entre los ingresos per cápita y el rendimiento del talento sigue siendo alta, aunque algunas regiones parecen enfrentarse a problemas continuos para identificar puntos de entrada a la competitividad por el talento (este es el caso de la mayoría de economías en el África subsahariana y de algunas de las menos desarrolladas en otras partes del mundo) o están viviendo una erosión progresiva de su base de talento (como es el caso de Latinoamérica y, particularmente, del Caribe).
  • Los problemas relativos al talento se han convertido en una preocupación común para empresas, países y ciudades: el simple hecho de que la base de datos del GTCI ha aumentado su cobertura y calidad solo es una de las pruebas que demuestran que todos los tipos de empresas (privadas y públicas, estatales o no) han dedicado importantes recursos y energía a identificar formas de medir el talento y los aspectos relacionados con este. Pero, lo que es más importante, la relación de causalidad inversa está ganando visibilidad e importancia, lo que quiere decir que los análisis y evaluaciones no solo se llevan a cabo para medir cómo las economías más ricas y mejor dotadas fomentan el talento, sino, cada vez más, para medir el impacto del rendimiento del talento en otros objetivos más amplios como el crecimiento, la creación de empleo y la innovación.
  • El talento emprendedor puede tanto ampliar como reducir desigualdades: este desempeña una función esencial en las empresas más pequeñas (críticas en la creación de empleo, especialmente en las economías en desarrollo) y start-ups y empresas unicornio (claves para la innovación). Aun así, análisis como el del GTCI, además de pruebas recientes del ámbito empresarial y económico, muestran que el talento emprendedor cumple también funciones críticas en empresas más grandes e incluso en gobiernos. Todos los componentes del ecosistema de innovación necesitan ahora esforzarse más por atraer, fomentar y retener más talento emprendedor. Este talento debería considerarse como un estado mental que puede desarrollarse, mejorarse y fomentarse con una combinación de políticas, incentivos y enfoques de gestión que deberían adaptarse al contexto específico de cada país.
  • Están surgiendo nuevos enfoques para estimular el talento emprendedor: estos incluyen sistemas de gestión totalmente diferentes, algunos de los cuales no se han originado en los países en los puestos más altos del GTCI. Estos enfoques reconocen que el talento emprendedor no es un recurso homogéneo o fungible: una estrategia eficiente de talento emprendedor necesita reflejar las etapas típicas del ciclo de vida de una empresa (start-up, ampliación, llegar a ser una parte importante de un sector o lugar concreto) y requiere tácticas nuevas en cada paso; tácticas que todavía tienen que reflejarse totalmente en los planes de estudios y prácticas de instituciones educativas existentes, incluidas las escuelas de negocios.
  • La digitalización y la globalización aumentarán las funciones del talento emprendedor: dado que el futuro del trabajo se verá profundamente afectado por la amplia propagación de la inteligencia artificial (alimentada por el internet de las cosas, el big data y el aprendizaje profundo), la proporción de trabajadores asalariados seguirá disminuyendo y el número de agentes independientes, aumentando. Simultáneamente, surgirán nuevos modelos de negocio (especialmente en el contexto de una economía de plataformas), lo que dará lugar a nuevas formas de extraer y compartir valor a partir de la información. Un contexto empresarial y económico tan fluido favorecerá claramente a aquellos países y empresas que tengan la capacidad para movilizar los talentos emprendedores correspondientes.
  • Las ciudades tendrán papeles cada vez más importantes como centros de talento emprendedor: dado que el talento emprendedor está estrechamente relacionado con la innovación, el desarrollo y la gestión de ecosistemas dinámicos (y abiertos) será una parte cada vez más importante en la creación de una cultura y un estado mental emprendedores. La función crítica que ya desempeñan las ciudades y regiones que establezcan incubadoras y aceleradoras de empresas será cada vez más importante. Actualmente, la mayoría de las ciudades tienden a definir estrategias de talento en torno a criterios similares (calidad de vida, conectividad y sostenibilidad, por ejemplo); son muy pocas las que se centran en el talento especializado vinculado a problemas locales concretos o asuntos municipales habituales (gestión de residuos, transporte e inclusión, entre otros), pero se espera que esto surja rápidamente, especialmente en lo relativo a estrategias de ciudades inteligentes, donde el talento emprendedor será también un activo clave.

Para Gordana Landen, CHRO del Grupo Adecco: “centrarse en el talento emprendedor es fundamental para fomentar la competitividad y la innovación que exige el mercado actual, que evoluciona a una rapidez de vértigo, donde la globalización y la digitalización imponen un elevado ritmo y para alcanzarlo son necesarios nuevos enfoques, herramientas, prácticas”.