Cuando manejas tus emociones, controlas la situación

Cómo cultivar la resiliencia emocional en el trabajo

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Actualizado 11 | 11 | 2019 07:00

Resilencia emocional

La inteligencia emocional abarca más que las interacciones sociales. También se trata de comprender nuestras propias emociones y de establecer una estrategia en torno a ello.

Estas dimensiones internas de interacciones sociales, autoconciencia y disciplina emocional pueden ayudar al éxito profesional.

La resiliencia emocional es la comprensión general de cómo relacionarte con otros. . . así como la conciencia de tus posibles emociones. Por ejemplo, si tiendes a sentirte molesto o enojado por un colega o tu jefe, es importante etiquetar el sentimiento, comprender los factores desencadenantes de esta emoción y cómo manejarla cuando se relaciona con esta persona.

Inteligencia emocional significa entender a las personas, incluyéndonos a nosotros mismos.

Las posibilidades

Es un error de cálculo suponer que la intensidad de nuestros sentimientos es una base estratégica para moldear nuestros comportamientos. “Lo siento, pero tengo que decirlo” no es una operación inteligente, especialmente en el trabajo.

Es comprensible sentirse estresado, enojado, frustrado, decepcionado o preocupado en el trabajo. Pero en lugar de contemplar estas emociones, una estrategia mejor consiste en superar esos sentimientos y replantearlos de una manera que promueva tu actividad.

Ser disciplinado emocionalmente significa reconocer cómo manejar diferentes emociones en ciertos momentos. Por ejemplo, si estás recibiendo retroalimentación crítica, si bien puede ser molesto, es importante saber que puede que no te sirva responder de manera enojada (por ejemplo, ponerse a la defensiva, callarse o llorar). La disciplina emocional te permite responder adecuadamente a las expectativas del entorno y de la audiencia, para causar la impresión que deseas.

Poner en práctica la disciplina emocional es una habilidad que hay que practicar, y puede ser especialmente útil para los líderes. Como líder, parte de la disciplina emocional es modelar el comportamiento adecuado. Por ejemplo, durante una crisis, es posible que tu equipo no quiera que parezcas abrumado o fuera de control. Puedes hablar sobre los desafíos y algunas de tus inquietudes, pero es posible que debas ser comedido, lo que le brinda confianza y esperanza a tu equipo.

¿Es realmente saludable?

¿Es realmente saludable replantear tus sentimientos para que tengan una apariencia más estratégica?

Los expertos indican que tener acceso a tus emociones es una herramienta valiosa para participar de manera saludable en el lugar de trabajo. Si las niegas, pueden llegar a salir a la superficie de mala manera (por ejemplo, arrebatos de ira). Sin embargo, es vital que sepas cuándo y con quién compartirlas. Las conversaciones regulares sobre los desafíos en el lugar de trabajo, con miembros de confianza de tu círculo íntimo, incluidos jefes y amigos, pueden ayudar a calmar esta tensión en tiempo real, por lo que el estrés no hace de las suyas.

La clave aquí es explorar y comprender tus sentimientos, y hacer este trabajo en los momentos que más te convengan. Tener un arrebato emocional no hace que nadie parezca sincero o bien fundamentado.

A veces las personas dicen que no quieren ser “falsas” y, por lo tanto, deben ocultar sus emociones; pero hay que reconocer las posibles consecuencias de esta actitud y cómo puede afectar a tus perspectivas profesionales.

El arte de la disciplina

¿Cómo nos hacemos más disciplinados emocionalmente? El primer paso es trabajar hacia una comprensión más profunda de ti mismo. ¿Cómo te sientes acerca del trabajo que haces y la cultura en la que lo haces? ¿Estás feliz? ¿Estás satisfecho?

El uso de técnicas como la meditación, la atención plena y la respiración pueden ayudar a manejar las emociones difíciles, cuando estamos en situaciones que pueden desencadenarlas. Además, poder anticipar estas emociones es una forma útil de prepararse para tu respuesta a ellas.

Otro consejo útil que se recomienda es ser estratégico al planificar conversaciones difíciles. Piensa en cuándo es el mejor momento para estas discusiones. Siempre que sea posible, intenta colocar conversaciones difíciles en los momentos en que es más probable que sean más suaves.

Encuentra tu paz

Considerado uno de los mejores expertos, Mariano Rivera explica cómo cultivó la calma y la claridad durante los momentos de tremenda presión profesional:

“Convencerme de estar completamente comprometido con el momento, sin preocuparme por el pasado ni las proyecciones hacia el futuro”.

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