En un entorno económico cada vez más incierto y con riesgos que evolucionan con rapidez, las pequeñas y medianas empresas españolas enfrentan un desafío crítico: la brecha de protección aseguradora.
De acuerdo con el Informe Gap Report 2025 de Hiscox, siete de cada diez pymes en España carecen de seguros adecuados o cuentan con pólizas que no reflejan los riesgos reales de su actividad, una deficiencia que compromete tanto su estabilidad financiera como su capacidad de resiliencia a largo plazo.
Ante este contexto, es clave avanzar de una visión reactiva del seguro a una estrategia preventiva y se recomienda a las pymes españolas adoptar las siguientes medidas para reducir su brecha de protección:
- Identificación exhaustiva de los riesgos: teniendo en cuenta el complejo entorno en el que operan las pymes, es esencial realizar una evaluación integral de los riesgos, considerando factores operativos, financieros, legales, reputacionales y cibernéticos. Así, las auditorías de riesgos, los planes de gestión documentados y los protocolos de contingencias se alzan como herramientas estratégicas con el objetivo último de aumentar significativamente la capacidad de respuesta ante incidentes y minimizar el impacto económico y reputacional.
- Revisión periódica de las necesidades de seguro: la evolución del negocio puede dejar obsoletas las coberturas existentes. Por este motivo, es recomendable revisar las pólizas de manera anual o, incluso, antes si se registran incrementos superiores al 20% en ingresos, plantilla u operaciones. A partir de este análisis, no solo se puede evitar el infraseguro, sino también eliminar coberturas innecesarias y ajustar los límites de indemnización para garantizar que sean suficientes frente a posibles siniestros o gastos legales inesperados.
- Vigilancia constante de las tendencias sectoriales y riesgos emergentes: la exposición al riesgo no ocurre de manera aislada, sino que es un fenómeno compartido dentro del tejido empresarial al enfrentar retos similares. En este sentido, participar en foros profesionales, mantenerse al día respecto a los cambios regulatorios y recurrir a fuentes de asesoramiento fiables permite anticipar amenazas, compartir buenas prácticas y adaptar las pólizas antes de que surjan contingencias.
- Alineación del seguro con el modelo de negocio real: uno de los errores más comunes es contratar pólizas ‘estándar’ sin analizar si realmente se ajustan a la operativa real de la empresa. Las coberturas deben adaptarse a actividades específicas como, por ejemplo, el comercio electrónico, el teletrabajo, la subcontratación, la prestación de servicios profesionales o la internacionalización, para garantizar una protección proporcional a los riesgos reales del negocio.
- Asesoramiento especializado: el seguro debe ser un instrumento estratégico, no un trámite administrativo. Contar con el apoyo de mediadores o aseguradoras especializadas permite comprender mejor las exclusiones, los límites y las coberturas críticas, así como diseñar soluciones a medida según el tamaño, sector y perfil de riesgo de la empresa. Este enfoque facilita la toma de decisiones informadas y la optimización de los recursos destinados a la protección empresarial.






