La cadena de mando piramidal y unidireccional de los sistemas empresariales hasta ahora utilizados resultará poco efectiva en el futuro al que nos encaminamos

La obsolescencia del “yo mando”

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Actualizado 06 | 08 | 2019 07:00

Redarquía

Ejecutar lo que otros deciden, iniciativas cogiendo polvo en un cajón esperando que un jefe se decida a echarles un vistazo, batallas internas por el poder, sensación de que no te pagan por pensar, frustraciones y un sistema altamente jerarquizado, son todos aspectos de una empresa con un modelo organizativo ya caduco.

Vivimos en una sociedad cada vez más cambiante, donde la tecnología exige altos grados de flexibilidad a la vez de la capacidad de una adaptación continua. Y gracias a esto este modelo de empresa está cada vez más obsoleto y al “yo mando” le quedan los días contados.

Alta participación y total transparencia

El futuro de las empresa consiste en cambiar la jerarquía por la redarquía. Esto significa utilizar sistemas en los que no es una persona o unas pocas las que asumen las responsabilidades, sino que estas se reparten entre todos los miembros de la empresa “dando lugar a un modelo en el que las organizaciones actúan como una unidad”, explican desde Randstad. Por lo tanto, la participación, la transparencia y la cooperación son los nuevos cimientos en los que tendrán que apoyarse les empresas para poder seguir compitiendo en un entorno cada vez más cambiante.

James Surowiecki, en su libro “Sabiduría de los grupos”, dice que “cuanto más poder le das a un individuo frente a la complejidad y la incertidumbre, más probable será que tome malas decisiones”. Por lo tanto, opina que “son muchas las razones para que las empresas traten de pensar más allá de la jerarquía”.

La cadena de mando piramidal y unidireccional de los sistemas empresariales hasta ahora utilizados resultará poco efectiva en el futuro al que nos encaminamos, donde los empleados tienden a tener una mayor autonomía a la hora de tomar decisiones, donde la colaboración es altamente necesaria y donde es esencial potenciar la creatividad y la innovación para diferenciarse de la enorme competencia.

El talento como objetivo principal

La lucha por el talento entre compañías es obvia por lo que los sistemas organizativos no pueden ser un lastre. Si esto es así, el trabajadores buscará otro tipo de empresa, con un sistema horizontal, más ágil y flexible que le permita explotar su máximo potencial.

En los libros “Redarquía, más allá que la jerarquía” y “Cambiemos las organizaciones” Juan Ferrer apunta a que los sistema jerárquicos, que hasta ahora han aportado ventajas como el orden, el control y la eficacia en las empresas, empiezan a quedarse obsoletos y tienen “poco futuro para poder afrontar un entorno salvajemente cambiante”.
Ferrer apunta también estos modelos piramidales son fuente de numerosos problemas como “las guerras de poder”, “los reinos de taifas”, “la ralentización en la toma de decisiones”, “la frustración” y “la limitación de las carreras profesionales”.

“El poder es un bien escaso por el que hay que luchar. Tu futuro depende de tenerlo o no tenerlo, lo que supone más presupuesto, más personas (a tu cargo), más influencia y más seguridad.

Además, se ve a los compañeros como futuros rivales para una posición superior, lo que genera una competencia destructiva y soterrada”, añade Ferrer.

Además, dice, se generan “reinos de taifas”, donde “cada departamento se convierte en un cortijo, con un reyezuelo que obliga que todo pase por él y que suele buscar más su interés individual o departamental que el del conjunto”, lo que “provoca falta de comunicación entre los departamentos y más conflictos, errores y repetición de tareas…”.

Por lo tanto la redarquía, un modelo donde cada miembro de la empresa tiene algo que aportar, se abre paso a grande zancadas y hace que el “yo mando” sea historia.


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