Cosas que nunca debes decir en una negociación salarial

Nunca pronuncies estas frases en una negociación salarial

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Actualizado 26 | 11 | 2018 07:00

Negociar sueldo

Estás seguro/a al 96% de que estás listo/a para programar una reunión con tu jefe para solicitar un aumento de sueldo. O tal vez estés llegando al final del proceso de entrevista de trabajo y haya una oferta a la vista. 

No lo arruines. No importa cuántas veces ensayes lo que tienes que decir, siempre existe ese riesgo de torpeza en la recta final. En lugar de entrar en pánico, prepárate.

Para entrenarnos en el proceso de negociación salarial hay que tener en cuenta que es como una colaboración, y un ingrediente clave de una colaboración exitosa es una buena comunicación. Es importante ser muy claro con lo que se comunica para evitar la ambigüedad, lo que podría complicar las cosas y retrasar el proceso de negociación.

Aquí hay 9 cosas que nunca debes decir en una negociación salarial:

“Actualmente estoy haciendo …”

La pregunta más común que los reclutadores le harán a un candidato es algo como: “Entonces, ¿dónde estás ahora en términos de salario, y qué estás buscando?”

No te dejes engañar. Esta pregunta es complicada porque generalmente surge al principio del proceso de la entrevista, y la mayoría de los candidatos no la consideran parte de una negociación salarial, aunque lo sea. Responder a esta pregunta revelando números puede hacer que sea muy difícil negociar de manera efectiva más tarde porque puede encerrar al candidato. Una vez que revelas el salario actual o el deseado, es muy probable que las ofertas que recibas estén vinculadas a esos números.

“Mi salario deseado es…”

No reveles tu salario actual o deseado. Recuperarse de este error puede ser complicado y cada situación es única. Pero una forma de desentenderse de esos números originales es revisar el paquete de beneficios en busca de deficiencias. Si la oferta de seguro de salud, vacaciones pagadas, bonificaciones por objetivos u otros aspectos del paquete de beneficios no son satisfactorios, el candidato puede usarlos como razones para pedir un salario más alto para compensar.

En su lugar, intenta algo como:

“No me siento cómodo/a compartiendo mi salario actual. Preferiría centrarme en el valor que puedo agregar a esta empresa en lugar de lo que me pagan en mi trabajo actual. No tengo en mente un número específico para un salario deseado, y usted sabe mejor que yo qué valor pueden aportar a su empresa mi conjunto de habilidades y experiencia. Quiero que este sea un gran paso adelante para mí en términos de responsabilidad y compensación”.

“Lo siento”

La negociación es incómoda y nuestra tendencia natural es tratar de suavizar los bordes en una conversación difícil. Pedir perdón puede indicar al reclutador o al gerente de contratación que puedes estar dispuesto a dar marcha atrás, y eso podría ser costoso. No te disculpes por negociar.

“No” y otras palabras negativas

Deseas mejorar continuamente tu situación a lo largo de la negociación, y lo haces evitando el lenguaje negativo y centrándote en el lenguaje positivo. En lugar de “No, eso no funciona para mí” (dos palabras negativas) puedes decir: “Me sentiría más cómodo/a con eso” (Palabras positivas). Las palabras negativas ralentizan las cosas y pueden levantar muros que dificultan la colaboración. Usar solo palabras positivas es difícil al principio, pero se mejorara con la práctica.

“Sí”

Si bien esto puede sonar como la palabra exacta que se debe usar al hablar con un reclutador, debe usarse con precaución. A menudo, obtendrás una oferta de trabajo que parece realmente atractiva, y podría ser mucho más de lo que esperabas. Tu instinto, en ese caso, podría ser simplemente aceptar la oferta porque es muy buena. ¿Pero es demasiado buena?

Es posible que hayas subestimado tu valor en esta situación. En lugar de “Sí”, formula una contraoferta para ver cuánto puedes mejorarla. La negociación debe terminar con la compañía diciendo “Sí” a ti. Una vez que te dicen “Sí” ya has terminado de negociar.

“Más tarde”

A veces es más fácil evitar las partes incómodas de una negociación al diferir esas partes de la conversación hasta que seas contratado/a. Ese puede ser un error muy costoso porque no tendrás la misma libertad para negociar y mejorar tu posición una vez que estés en la puerta.

“¿Podemos intentarlo?”

Probar es una palabra pasiva que deja mucho margen de maniobra, y no quieres eso. Es fácil para alguien decirlo, honestamente o no, “lo intentaremos. . .” y responder con: “Lo intentamos y simplemente no funcionó”. No les pidas que “intenten” hacer algo. En su lugar, usa un lenguaje más positivo como “Me sentiría más cómodo/a con”.

“Más. . . “

Si bien esta palabra parece contraintuitiva porque estás negociando para obtener más, es una palabra que es demasiado general para una negociación exitosa. En lugar de pedir “más” salario o “más” vacaciones, este es tu momento de ser específico/a. No dejes las cosas a la imaginación una vez que estés negociando.

“Quiero”

Por último, la palabra “querer” puede socavar toda la premisa de tu argumento de que mereces que te paguen más y que te mereces un salario más competitivo. Comienza con la impresión de cuál debe ser tu salario base y cuáles son las normas de la empresa.

Podrías hablar sobre lo que quieres y que no sea lo importante. O podrías hablar sobre lo que quiere la compañía, que no es tan potente como hablar sobre lo que necesita, que es lo más importante. Concéntrate en las necesidades de la empresa y en cómo puedes ayudar a satisfacer esas necesidades para que puedan ver fácilmente tu valor.

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