En el contexto actual derivado del Covid-19, los riesgos vinculados con las enfermedades respiratorias han alcanzado un nuevo rango en la escala de prioridades

Los niveles de contaminación industrial se mantienen por debajo de los valores previos a la pandemia del Covid-19

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Actualizado 06 | 08 | 2020 12:20

Según los indicadores de calidad del aire evaluados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico durante la crisis de la Covid-19, la limitación de los desplazamientos y la reducción de la actividad industrial derivada del estado de alarma ha supuesto una mejora sin precedentes en los niveles de calidad del aire de las ciudades españolas hasta alcanzar el récord mínimo mensual en abril de 2020.

“La ralentización de la actividad industrial ha supuesto una evidente reducción del nivel de emisiones, aunque algunos sectores concretos como la industria farmacéutica y agroalimentaria han aumentado su producción”, afirma Fernando González, director técnico de Inspecciones Medioambientales de TÜV SÜD España y Portugal.

La paralización y reactivación de la industria se ha producido escalonadamente y ha coincidido con un periodo vacacional en el que la actividad disminuye lo que, “dificulta la evaluación de la reducción global. Sin embargo, a pesar de la vuelta a la normalidad, los niveles de contaminación industrial se mantienen por debajo de los valores previos a la pandemia del Covid-19. La actividad industrial no se ha reactivado al 100% y, en la mayoría de los casos, tampoco han recuperado la actividad productiva previa a la crisis, por lo que los niveles de contaminación actual no se corresponden con los que teníamos hace un año”, explica el experto.

En el contexto actual derivado del Covid-19, los riesgos vinculados con las enfermedades respiratorias han alcanzado un nuevo rango en la escala de prioridades. Para atajar el problema, los expertos recomiendan cumplir con la regulación vigente, marcada por las directivas europeas y evaluadas y controladas por las redes de calidad del aire, así como realizar un seguimiento de los ensayos analíticos normalizados y del control de emisiones industriales a través de las entidades autorizadas. Además, para completar el ciclo, hay que adaptar los planes de movilidad hacia un nuevo paradigma que permita reducir la congestión, la contaminación, las emisiones de gases de efecto invernadero y el ruido en las ciudades, tal y como sugieren las instituciones competentes.

Una regulación de las emisiones industriales más exigente

Más allá del contexto actual, el marco normativo estatal definido por la Ley 34/2007, desarrollado en el RD 100/2011 y modificado en el RD 1042/2017, recoge el Catálogo de Actividades potencialmente Contaminadoras de la Atmósfera (CAPCA). Entre otros, estas instalaciones están obligadas a poseer una autorización de emisiones (AE) en la que se incluyen prescripciones de obligado cumplimiento como los valores límites de emisión (VLE), determinadas por las mejores técnicas disponibles (MTD’s), así como la frecuencia de los controles o las medidas correctoras que debe instalar la industria.

Una de las garantías del correcto cumplimiento ambiental y del buen comportamiento de la instalación en esta línea podría ser la vigilancia de la verdadera implantación de las mejores técnicas disponibles, sugeridas por los documentos BREF, junto con los controles periódicos o vigilancia externa.


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