Keeper test

El keeper test provoca riesgos psicosociales entre los trabajadores

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Actualizado 15 | 03 | 2019 07:00

La cultura empresarial de Netflix se cita a menudo como un ejemplo de transparencia y sinceridad. Pero hace unos meses, un reportaje del Wall Street Journal informaba de cómo era realmente trabajar para la popular plataforma de series y películas a la carta.

Con una política de empresa que defiende «la cultura del alto rendimiento», la compañía utiliza lo que se conoce como keeper test (test de mantenimiento), que consiste en pedir a los trabajadores que señalen qué compañeros deberían ser despedidos. Como si se tratara de una especie de reality show al estilo de Gran Hermano, los trabajadores se ven constantemente obligados a competir entre ellos. Ahora bien, ¿es legal esta práctica?

Pere Vidal, profesor de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC, explica que esta estrategia «no está regulada en la normativa laboral». «Actualmente, las empresas llevan a cabo evaluaciones del desempeño laboral, llamadas 360°, en las que los compañeros de trabajo se evalúan los unos a los otros, pero sin llegar nunca a decidir o proponer despidos de terceros», asegura el experto en derecho laboral.

Vidal alerta que, aunque «no sea ilegal», este instrumento puede afectar al buen clima laboral de la compañía. «Puede generar riesgos psicosociales entre los trabajadores como, por ejemplo, ansiedad por tener que señalar a un compañero o malestar constante al saber que alguien de la plantilla en algún momento puede proponerte como compañero que tiene que abandonar la compañía», razona el profesor. Coincide con él Gina Aran, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, que asegura que «el hecho de que se promueva señalar a compañeros genera miedo, recelo y una competitividad insana».

Pero eso no es todo: si un trabajador de la compañía se niega a hacer el keeper test, también es despedido. Según el informe del diario estadounidense, tras una expulsión, el siguiente paso es comunicar al resto de la plantilla, mediante un correo electrónico, las razones por las que esa persona ya no es necesaria para la empresa. Los despidos también pueden tener lugar en persona, lo que provoca situaciones de humillación y tensión para el resto de los empleados. «Cuando el despido tiene lugar fuera de la esfera privada del trabajador nos encontramos ante una vulneración del derecho al honor y a la protección de datos del empleado», alerta Vidal. Las personas afectadas pueden denunciar estas situaciones ante la jurisdicción social o la Inspección de Trabajo.

La importancia de fomentar entornos laborales saludables

Aran explica que «un entorno saludable implica tanto aspectos físicos como psicosociales, y estos están determinados por el clima laboral, la autorrealización o el liderazgo». «Si quiere favorecerse el clima laboral es importante que haya confianza entre los empleados y un grado de apoyo mutuo», explica la experta en recursos humanos. Una de las variables que determina el clima empresarial es, precisamente, «el aspecto social, que se fundamenta en el compañerismo, el tipo de comunicación, la presencia o no de conflictos interpersonales y cómo se gestionan».

Así pues, las empresas que quieran ser estratégicas y, por lo tanto, competitivas, además de innovar y fidelizar el mejor talento, tendrán que «definir políticas de empresa saludable con acciones concretas». De este modo, explica Aran, se conseguirá «garantizar una mayor productividad, reducir el absentismo, mejorar la imagen de la empresa y potenciar la construcción de marca de empleador, que es lo que la hace atractiva al talento».

De hecho, Netflix ya ha tenido algunas dificultades para trasladar y aplicar su política empresarial en países con leyes laborales más estrictas a medida que se ha ido expandiendo en el extranjero. Sin embargo, Vidal asegura que, de momento, «no está previsto modificar la normativa laboral española para controlar estas prácticas». «En todo caso, hay un amplio abanico de derechos de los trabajadores, como, entre otros, los de la buena fe contractual y el respeto a la dignidad, que las empresas tienen que cumplir», concluye el profesor.