Estamos bastante ilusionados acerca de nuestro propio desempeño laboral

Cómo puedes evaluar tu rendimiento

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Actualizado 26 | 09 | 2019 07:00

Desempeño profesional

Es más fácil defender el aumento de sueldo o la promoción laboral cuando tienes una idea clara de tu propio desempeño. Desafortunadamente, esa parte nunca es fácil.

Si se te pidiera -sin ayuda- evaluar tu desempeño laboral, es probable que digas que eres inteligente, trabajador, querido por sus compañeros de trabajo y respetado por tu jefe. Tal vez menciones que estás comprometido con la empresa y que te sientes muy bien con el trabajo que haces. Y tal vez, incluso, tengas razón.

Pero, desafortunadamente, la investigación deja claro de que la mayoría de nosotros estamos bastante ilusionados acerca de nuestro propio desempeño y comportamiento. De hecho, todos los que nos rodean, nuestro jefe, colegas, por lo general, pueden evaluarnos con más precisión de lo que podemos evaluarnos nosotros mismos.

Esta realidad fundamental de la psicología humana puede dificultar la promoción o ascenso en el terreno laboral: ¿Cómo se sabe realmente si eres tan hábil como crees? La buena noticia es que hay una ciencia sólida para distinguir a las personas de alto rendimiento del resto, y es posible aplicar ese criterio a uno mismo, sin llegar a conclusiones que estén fuera de lugar.

En concreto, hay cuatro preguntas que puedes formularte para hacer una revisión precisa de tu desempeño laboral.

¿Entregas más y mejores resultados que otros?

El alto rendimiento es un estándar relativo; cambia dependiendo de cómo lo hagan los demás.

Tu promoción es más fuerte cuando puedes demostrar que has dado más que otros. “Más” podría significar más calidad, más servicio, más ventas o más velocidad. Así que identifica cómo tu jefe u organización establece las métricas de éxito; luego bosqueja exactamente cómo has excedido esos estándares en relación con el desempeño de tus pares en esas mismas medidas.

Este es un juego de números donde los datos deberían hablar de tus logros. El objetivo es minimizar la subjetividad.

Si tu rendimiento no se puede comparar tan bien como esperabas, la mejor solución es enfocarte en elevar tus objetivos. Identifica las tres contribuciones más importantes que puedes hacer a tu compañía este año (pregúntale a tu jefe si no estás seguro). Concéntrate en esos objetivos. También tendrás otras cosas que hacer, pero a la larga eso es lo que diferencia el alto rendimiento: encontrar la manera de hacerlo todo.

¿Muestras los comportamientos que impulsan el rendimiento (y administras aquellos que no lo hacen)?

Es posible que tu empresa ya tenga un modelo de liderazgo o un conjunto de valores que espera que todos emulen. Pero también debes preguntarle a tu jefe o superior cuáles son los tres rasgos o comportamientos que considera que ayudan a las personas a obtener un alto rendimiento. Pídele sus comentarios sinceros acerca de ello.

También debes preguntar qué conductas muestras cuando estás estresado o cansado. Estos son tus “descarriladores” y mantener esos comportamientos menos productivos bajo control es también crítico para tu éxito.

Cambiar comportamientos es difícil. Es por eso que las personas de alto rendimiento regularmente piden retroalimentación para medir su progreso.

Elige el comportamiento que deseas mejorar y luego pídele a un colega de confianza que señale cuando te vea practicar el nuevo comportamiento. Puede ser tan simple como, “Fulanito, te quiero pedir un favor: estoy tratando de no interrumpir a los demás cuando hablan en reuniones de equipo. ¿Puedes mirarme en la reunión de hoy y decirme después cuántas veces me ves hacer eso?”

¿Tienes buenas relaciones?

El éxito es un deporte de equipo, por lo que cuanto mayor sea la calidad de tus relaciones con los demás, mayor será la probabilidad de que tu jefe te valore más.

Pero no pienses solo en la relación con tu jefe; considera también cómo interactúas con tus pares y otras personas que trabajan contigo. Para familiarizarte con esto, enumera los nombres de tu jefe, compañeros clave y otras personas bien consideradas en tu lugar de trabajo, luego califica la solidez de tu relación con cada una de ellas en una escala de 1 a 5, donde 5 significa que confiarían en ti su vida profesional y 1 que rara vez o nunca interactúas. Las personas de alto rendimiento normalmente obtienen puntuaciones entre 4 y 5 con la mayoría de las personas en sus listas, incluso aquellas que en realidad no les gustan en privado.

Tendrás que crear una relación personal de alta calidad con cualquier persona que hayas calificado con menos de 4. Invítalas a tomar un café o al almuerzo para conocerlas mejor. Mantén una pequeña charla y aprende sobre sus intereses, su familia y cualquier otra cosa que pueda ayudar a fortalecer tu relación. Luego haz un nuevo inventario 90 días después. ¿Sientes como si jugases a la política? Las personas de alto rendimiento lo llaman construcción de relaciones.

¿Mejoras constantemente tus habilidades laborales?

Tu jefe no solo analizará tu producción actual al evaluar tu desempeño. También intentará evaluar la probabilidad de que sigas mostrando excelentes resultados en el futuro.

La mejor manera de convencerlo de que no te has estancado es mostrar el historial de mejora continua de tus capacidades profesionales. Entonces, una vez más, haz una lista: anota las tres capacidades más importantes para tu trabajo actual y la que es más esencial para el próximo. Deberías poder demostrar que has mejorado significativamente en al menos una de ellas en el último año, y que tienes un plan en proceso para mejorar otras durante el año siguiente.

Te promocionarás más rápidamente cuando tengas experiencias desafiantes, importantes y altamente visibles, ya sean proyectos, asignaciones temporales o responsabilidades a tiempo completo. La clave es saber cuál de esas oportunidades acelerará más tu carrera. Pregúntale a algunos líderes exitosos en tu área funcional (dentro o fuera de tu empresa) qué experiencias profesionales deben estar en el currículum de alguien que sea competente para el trabajo que deseas. Usa esa lista para ver qué experiencias necesitas.

Todos estamos encantados acerca de nuestras propias capacidades, lo que hace que la vida cotidiana sea agradable. Por otro lado, nadie está exento de querer promocionarse y tener más responsabilidades, para lo que podemos tomar medidas, como las cuatro preguntas anteriores.

Cuanto antes puedas enfocarte en una imagen precisa de tu propia actuación, mejor podrás persuadir a tu jefe de que realmente te mereces el aumento o la promoción que piensas.

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