La inteligencia artificial ha dejado de ser una herramienta experimental para convertirse en un elemento estructural dentro de las organizaciones. En España, el 63% de las empresas asegura que la IA ha aumentado la productividad de su plantilla en el último año, según el Informe Workmonitor 2026 de Randstad, que analiza la percepción de más de 26.000 profesionales y 1.225 empleadores en 35 mercados.
Aunque la mayoría de las compañías reconoce su impacto positivo, el estudio también refleja una brecha de percepción entre empleadores y talento respecto a los beneficios y las implicaciones futuras de esta transformación tecnológica.
El impacto positivo de la IA en el rendimiento empresarial es claro: además del 63% de empleadores que confirma una mejora de la productividad, el 67% del talento en España también reconoce que la inteligencia artificial le ayuda a ser más productivo en su trabajo. No obstante, el 47% de los profesionales cree que la adopción de la IA beneficiará más a las empresas que a los empleados. Esta percepción revela un desajuste en la forma en que ambas partes interpretan el retorno de la inversión tecnológica y pone de relieve la necesidad de reforzar la transparencia y la comunicación interna.
Formación en IA: una demanda creciente del talento
Si la inteligencia artificial ya impacta en la productividad y en la estructura de las tareas, la formación se convierte en el principal mecanismo para reducir la brecha entre empresas y talento. El 65% de los encuestados a nivel global de los profesionales considera que su empresa podría hacer más para invertir en el desarrollo de habilidades relacionadas con la IA, lo que evidencia la necesidad de acompañamiento en esta transición.
Aunque el 73% del talento en España afirma sentirse capaz de utilizar las últimas tecnologías, esta confianza no elimina la necesidad de adaptación continua. En este escenario, la inversión en formación no es solo técnica, sino estratégica: reforzar las capacidades digitales es clave para generar seguridad y alineación en un entorno de cambio acelerado.
Preocupación por el futuro del empleo
En este contexto de transformación tecnológica, también surge inquietud. A nivel global, un tercio del talento, concretamente un 34%, está preocupado por la posibilidad de que su empleo desaparezca en los próximos cinco años debido al impacto de la IA. Esta percepción coincide con que el 60% de los empleadores en España estima que la IA afectará a entre el 50% y el 100% de las tareas en sus organizaciones, anticipando una profunda transformación del trabajo.
El talento, no obstante, está reaccionando: a nivel global el 52% afirma estar buscando oportunidades para asegurar su puesto y reforzar su empleabilidad. Más que una sustitución masiva, el estudio apunta hacia una redefinición de funciones, donde la combinación entre capacidades humanas y tecnología será determinante.
“Estamos ante una fase de madurez de la inteligencia artificial en las empresas. La productividad ya es una realidad medible, pero el reto ahora es acompañar al talento en esta transición. La clave no está solo en adoptar tecnología, sino en invertir en formación, comunicar con transparencia y rediseñar los modelos de colaboración para cerrar la brecha de confianza”, explica Oriol Mas, director general de Randstad Enterprise en España.
España, por encima de la media global en percepción de impacto de la IA
En el contexto internacional, España se sitúa por encima de la media global tanto en la percepción del talento como de los empleadores respecto al impacto de la inteligencia artificial en la productividad. En concreto, el 67% de los profesionales en España considera que la IA mejora su rendimiento, cinco puntos por encima del promedio global (62%). Por su parte, el 63% de las empresas españolas reconoce este impacto positivo, superando en nueve puntos la media internacional (54%).
En comparación con otros países europeos, España destaca especialmente en la percepción del talento. Solo Portugal se acerca a estos niveles, con un 60% de profesionales que perciben mejoras en su productividad, aunque por debajo del dato español. Italia (58%) y Grecia (57%) también se sitúan cerca, mientras que países como Alemania (50%), Bélgica (52%), Países Bajos (53%) y Francia (48%) registran cifras más moderadas.
En cuanto a la visión de los empleadores, el panorama es más heterogéneo. Portugal y Países Bajos lideran la percepción de impacto positivo de la IA, con un 70% de empresas que afirman haber mejorado la productividad gracias a esta tecnología, seguidos de Italia (66%) y Francia (65%). España, con un 63%, se mantiene en una posición sólida, por delante de Alemania (58%) y Grecia (60%), aunque muy por encima de Bélgica, donde solo el 38% de las empresas reconoce mejoras en este ámbito.
La colaboración, otro desafío en la nueva era digital
La transformación que atraviesan las organizaciones no es únicamente tecnológica, ya que la integración de la inteligencia artificial coincide con una reconfiguración de los modelos de trabajo, donde el entorno híbrido se consolida como estándar y modifica la forma en que los equipos interactúan y generan valor. En España, el 83% de los empleadores reconoce que el trabajo remoto o híbrido ha hecho que la colaboración sea más desafiante, al introducir dinámicas como la distancia física, la comunicación asincrónica y una mayor dependencia de herramientas digitales.
Sin embargo, la colaboración sigue siendo un pilar de la productividad, puesto que el 80% del talento en España afirma que rinde más cuando trabaja de forma colaborativa y tiene en cuenta distintas perspectivas. En este contexto, la digitalización y la IA no sustituyen la interacción humana, sino que la redefinen, obligando a las organizaciones a combinar tecnología, confianza y liderazgo para mantener la cohesión y la productividad en un entorno cada vez más distribuido.






