El contexto de incertidumbre puede llegar a retrasar las decisiones de inversión y de expansión

El optimismo empresarial cae 19 puntos y empeoran las intenciones de contratación por la incertidumbre

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Actualizado 21 | 04 | 2016 17:07

El porcentaje de líderes empresariales optimistas respecto al futuro inmediato de la economía española ha caído 19 puntos respecto al último trimestre de 2015 y se sitúa en el 42%, al tiempo que empeoran moderadamente las intenciones de contratación de las empresas.

Así se desprende de la última oleada del International Business Report (IBR) de Grant Thornton, que recoge las impresiones de más de 2.500 empresarios en 36 países (100 en España) y refleja que la incertidumbre “empieza a hacer mella en la confianza de los empresarios españoles en la economía nacional”, si bien los efectos “parecen limitarse por el momento a lo psicológico, puesto que las previsiones en cuanto a la marcha de sus propios negocios siguen siendo positivas”.

En concreto, el porcentaje de líderes empresariales que se declaran optimistas en el primer trimestre del año sobre la evolución de la economía española en el corto plazo, alcanzó el 42%, muy por encima del 21% que se considera pesimista, pero 19 puntos menos que en el trimestre anterior, cuando el optimismo obtuvo una mayoría del 61% y solo un 11% se mostraba preocupado.

Asimismo, si a finales del año pasado España era la economía con unas mejores perspectivas entre las cuatro grandes de la Eurozona, en el comienzo de 2016 ha caído al tercer puesto. El balance de optimismo empresarial (porcentaje de optimistas menos el de pesimistas) de 21 puntos sitúa a España por detrás de Italia (50) y Alemania (38), aunque todavía delante de Francia (12). India lidera el ranking internacional con 90 puntos positivos mientras que Grecia sigue cerrándolo con un balance negativo de 52 puntos.

El estudio señala la incertidumbre económica como el principal obstáculo para el crecimiento de las empresas españolas medianas y grandes. Un 59% de los directivos lo menciona por delante de otras preocupaciones, como la baja demanda (43%) o las trabas de la regulación y la burocracia (40%).

“La mezcla de incertidumbre política interna y de incertidumbre económica externa está haciendo mella en la confianza de unos líderes empresariales que aún tienen muy presente la memoria de la crisis. Aun así, la buena noticia es que esta cierta caída de confianza todavía no está teniendo efectos negativos relevantes sobre la actividad real”, explica el economista jefe de Grant Thornton y asesor del fondo Alinea Global, Álvaro Sanmartín.

BUENAS PREVISIONES SOBRE LOS PROPIOS NEGOCIOS

Según el estudio, la caída del optimismo sobre la economía nacional no afecta por el momento a las previsiones de los directivos sobre los principales indicadores de sus empresas. Los balances de perspectivas (porcentaje de los que esperan aumentos menos el de los que temen descensos en los próximos 12 meses) siguen siendo positivos tanto en facturación (58 puntos positivos), como en beneficios (49) y en exportaciones (36), con valores que se mantienen en la media de los últimos trimestres.

No obstante, Sanmartín advierte de que no hay que desdeñar el “papel desacelerador” que puede tener una incertidumbre política mantenida en el tiempo, “no sólo por sus aspectos psicológicos, sino por lo que supone de ausencia de iniciativas para afrontar importantes amenazas para la recuperación como son la alta deuda externa, el bajo crecimiento potencial o la pérdida de cohesión social”. “El mensaje podría ser que no hay razones todavía para volverse pesimistas, pero que al mismo tiempo lo deseable es que la situación de incertidumbre política actual se resuelva cuanto antes”, añade.

EL EMPLEO SE RESIENTE

De hecho, las previsiones de empleo de las empresas sí se ven afectadas por la mayor incertidumbre. Así, el porcentaje de directivos que planean aumentar su plantilla en los próximos meses se sitúa en el 37%, ocho puntos menos que en el último trimestre de 2015.

Con todo, las empresas que prevén despidos siguen siendo una minoría del 7%, dos puntos más que en el trimestre anterior. La mayor parte (58%) no prevé cambios significativos en sus niveles de empleo.

“El contexto de incertidumbre puede llegar a retrasar las decisiones de inversión y de expansión, con efectos potencialmente negativos para la contratación”, advierte Sanmartín.