Los gestores de personas de las organizaciones se enfrentan al desafío de trabajar con cuatro generaciones distintas

El “efecto Simeone”

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Actualizado 27 | 04 | 2016 16:13

Los empleados de una compañía contribuyen de manera decisiva al éxito o fracaso de la misma, y la gestión de talento y de equipos es una de las funciones clave de los gestores. El contexto de crisis global, la incertidumbre ante las oportunidades, la globalización, o las prioridades cambiantes de las personas, hacen que sea necesario plantearse una estrategia de gestión de personas diferente.

Durante la edición de abril de Los Lunes del Instituto de Auditores Internos de España, Francisco Fernández, director de Recursos Humanos de Clínica Baviera, ha profundizado sobre los retos y tendencias de futuro de la gestión del talento, una preocupación creciente para las Direcciones de Auditoría Interna de las organizaciones.

Las consecuencias de la crisis global han generado un clima negativo entre los empleados de las organizaciones que ha provocado su pérdida de compromiso. Según Fernández López “la prioridad ahora mismo es recuperar la ilusión tras la época de crisis”. Por otro lado, la globalización ha provocado una batalla por el talento que traspasa fronteras, y la competencia por las personas ya no se da únicamente en los países de origen. Además, las organizaciones tendrán que invertir en innovación tecnológica y adaptarse a la digitalización, lo que les permitirá mejorar la comunicación con los empleados y analizar grandes cantidades de datos sobre la gestión de personas.

Otro de los desafíos de la gestión de talento es sin duda el envejecimiento de la población y las grandes diferencias generacionales entre los empleados. En la actualidad, confluyen en las empresas hasta cuatro generaciones distintas, con prioridades, objetivos y educación muy diferentes, por lo que es fundamental adaptarse a cada uno de ellos y dar respuestas a medida según las necesidades de cada grupo.

En el caso del gestor de un equipo de Auditoría Interna, a todo lo descrito anteriormente hay que sumar las peculiaridades de esta área dentro de la organización y de sus empleados. Los responsables de gestionar a estos profesionales tratan con unequipo muy diverso. “Es clave que un equipo de Auditoría interna tenga un alto nivel de orientación al cliente. Tienen que dar respuesta diaria a sus clientes internos y a las necesidades del cliente final.”

Asimismo, el director de RRHH de Clínica Baviera ha insistido en que el trabajo en equipo y compartir el talento con otros departamentos son las contribuciones fundamentales de los auditores internos dentro de su empresa, por lo que animó a los responsables de estos equipos a fomentar el talento interno.

El efecto Simeone

Generación Principal motivador
Babyboomer (1946-64) Poder, estatus, seguridad laboral.
Generación X (1965-1979) Meritocracia, estilo individualista, educación, conciliación
Generación Y (1980-2000) Valores de empresa, proyectos, carreras personalizadas, emprendedores
Generación Z (A partir 2001) Gamificación, libertad de organizaciónEl “efecto Simeone” 

“Las personas huimos de nuestros jefes y no de nuestras empresas”, señala Fernández López. Y es que, además de valorar y destacar la importancia de la pertenencia al equipo, de sentirse parte de la organización para estar motivado, Fernández pone el foco en la figura del líder y en lo que supone para los empleados depender de un buen jefe.

Poniendo como ejemplo a Diego Pablo Simeone y su trabajo en el Atlético de Madrid, el ponente destaca que “el líder es un dispensador de entusiasmo que nunca corta las alas de sus empleados valiosos ni bloquea su ascenso. A cambio de dejar volar libres a los mejores, siempre tiene una larga lista de candidatos entusiasmados ante la idea de trabajar para un buen manager con reputación de buen desarrollador de personas.”

El verdadero secreto del líder radica en su capacidad de generar ilusión y experiencias únicas en su equipo, “porque conseguir prender esa chispa significa contar con empleados comprometidos y motivados.” Esto se logra construyendo relaciones basadas en la comunicación y el diálogo, y promoviendo la colaboración y participación de todos. Y es que, según el estudio realizado por la consultora Otto Walter España, coherencia y comunicación son los valores más reclamados por los trabajadores del siglo XXI a sus jefes más directos.