El CES ha realizado informes analizando las deficiencias de la nueva gobernanza europea y aportando propuestas

El CES pide un debate político sosegado sobre qué es y qué debe ser la Unión Europea

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Actualizado 07 | 06 | 2016 12:00

El presidente del Consejo Económico y Social, Marcos Peña, ha solicitado hoy en la jornada España en la UE: Una historia de 30 años celebrada en la sede del CES “un debate político con sosiego de primer nivel sobre lo que Europa es y lo que debe ser”.

Peña ha recordado que el CES ha realizado desde 2012 –el último aprobado en febrero de este año-, 3 informes referidos a la gobernanza de la Unión Europea marcados por el consenso. “El CES no es un foro académico, es una representación cabal de intereses en conflicto. Sin embargo, los grupos representados en su seno han sido capaces de realizar un diagnóstico compartido de la nueva gobernanza de la UE y ofrecer propuestas concertadas”. En este sentido, Peña matizó que si en el CES ha sido posible, “el entendimiento es posible en España”.

Sobre la situación actual en la EU, el presidente del CES considera que respecto a Europa en el Consejo Económico y Social hay un binomio compuesto de reconocimiento y preocupación. “Debemos estar muy reconocidos a Europa, a lo que significa y ha significado, y no sólo en términos de PIB; es el mayor espacio de libertad que ha existido en la historia de Europa y debemos mostrar satisfacción por participar en este club. Aunque también, hay que mostrar preocupación por el desajuste institucional, económico y emocional en que está inmersa la Unión Europea”.

Fernando Eguidazu, secretario de Estado de la UE, encargado de abrir la jornada, se mostró ante todo optimista sobre el futuro de Europa, aunque consideró que hoy toca hablar de los problemas que hay en su seno. Y citó 3 en concreto: la crisis económica, la crisis migratoria y, quizá la más grave, una crisis política. “No creo que la UE tenga un déficit democrático cómo se dice actualmente, aunque es cierto que existe entre muchos ciudadanos una sensación de que la Unión Europea no se preocupa de sus problemas”.

Eguidazu se preguntó por qué es tan difícil encontrar soluciones a los problemas de Europa y por qué los europeos consideran que las instituciones se eternizan para adoptar soluciones. “Hay una corriente de ciudadanos que echan la culpa a los líderes políticos actuales a los que acusan de no dar la talla. Y es una opinión injusta y simplista. Hay que entender que se trata de problemas muy complejos y, además, es muy difícil poner de acuerdo a 28 estados. Pero es la Europa que nos hemos dado”, declaró.

Por su parte, Joaquín Almunia, que tituló su conferencia “España y Europa: ¿salimos de la crisis?, empezó aclarando que la “Unión Europea es muy necesaria para España, y que Europa es nuestro futuro. Fuera, no hay alternativas”, dijo. Aunque recordó que estar en su seno exige negociar mucho, transigir, y escuchar. No obstante, consideró, al igual que Fernando Eguidazu, que la UE sigue avanzando y se mostró optimista en el futuro.

“Aunque es difícil ser optimista en este año del 30 aniversario del ingreso de España. Sigue la crisis económica, pues tenemos un problema de crecimiento”, dijo. Almunia remarcó que hay cuestiones pendientes, tanto a nivel comunitario como de cada estado. “Se precisa una convergencia económica que se ha de hacer en cada país. En el caso de España, debemos aumentar nuestra productividad”. Y para ello, Almunia habló de mejorar la educación, las condiciones para apoyar al emprendimiento y reducir los niveles de endeudamiento, aunque no obstante, debe ser compatible con aumentar la inversión productiva, “no especulativa”, matizó.

Por tanto, para el político español hay que poner el énfasis en cómo avanzar internamente hacia esa convergencia económica. “Pero del lado comunitario, se debe establecer cómo se ayuda a alcanzar esa convergencia, tomando decisiones coordinadas razonables más allá del mero cumplimiento de las reglas impuestas desde Bruselas”. En este sentido, puntualizó que “hay que pasar de las reglas a las instituciones, lo que significa ceder más soberanía, dotándose de un ministro de Económica comunitario, un ministro que no se limite a funciones de policía”, refiriéndose al mero control actual sobre qué países incumplen las reglas de déficit.

 

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