"El cambio es algo que importa, y mucho, a las organizaciones españolas"

El 90% de las empresas está inmersa o acaba de completar un proceso de cambio

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Actualizado 23 | 03 | 2016 09:20

El 90% de las empresas se encuentra inmersa o acaba de completar un proceso de cambio, lo que da cuenta de que la continua transformación de las organizaciones ha pasado de constituir un proyecto a convertirse en “un proceso continuo y sistemático”, indica a Europa Press el socio director de Cegos Deploymet, Óscar Gracia.

Gracia realiza estas consideraciones tras la reciente celebración en Madrid del XXV Foro anual del Club de Excelencia en Gestión, en el que se presentó el Índice de Gestión del cambio 2016. Para el directivo, este índice permite extraer diversas lecturas respecto al nivel de gestión del cambio por parte de las organizaciones españolas.

“El cambio es algo que importa, y mucho, a las organizaciones españolas”, indica Gracia, antes de señalar que, aparte de las altas tasas de empresas inmersas en estos procesos, cerca del 50% tiene previsto iniciar una iniciativa de este tipo a corto plazo.

“Afrontar cambios deja de ser algo excepcional para ser habitual, deja de tener una visión a largo plazo para tenerla a corto, deja de ser concebido como algo operativo para ser estratégico”, explica.

En todo caso, advierte de que “la mayor parte de las organizaciones gestionan el cambio sin una metodología completa, uniforme e integrada que permita aumentar las cotas de éxito y la eficiencia en el desarrollo de las acciones”, al tiempo que cita “barreras” para su implementación, entre ellas “la actitud y capacidades de las personas”.

GENERACIÓN DE INGRESOS

En cuanto a las características del cambio, constata que los ámbitos sobre los que las organizaciones desarrollan iniciativas de transformación se caracterizan por dirigirse a aspectos relacionados con la generación de ingresos más que con la reducción de gastos.

Además, el desarrollo tecnológico digital es una de las iniciativas que más ha sido desarrollada, si bien “ahora las organizaciones consideran como clave desarrollar iniciativas asociadas al liderazgo y gestión de personas”, señala.

El índice de gestión de cambio da un aprobado a las organizaciones españolas. Para explicar esta puntuación, Gracia alude a atributos como el estilo dinamizador de las personas con mando para impulsar la transformación o el planteamiento de éxitos a corto plazo como estímulo inicial de las personas en la ruta de cambio.

No obstante, también aprecia varios retos y ámbitos de mejora, entre ellos la necesidad de “ser más permeable con el entorno y redes sociales para identificar nuevas situaciones de cambio”, de “comunicar la visión del cambio y los resultados obtenidos” y de aumentar la rapidez en la toma de decisiones, así como el despliegue de una metodología homogénea.

UN DEBATE “IMPRESCINDIBLE”

Por su parte, el secretario general del Club Excelencia en Gestión, Ignacio Babé, califica de “imprescindible” el debate acerca del cambio y explica los motivos por los que el Club Excelencia en Gestión ha decidido dedicar el foro de este año a este asunto: “El cambio es la esencia de la excelencia. Y ahora se le une el crecimiento porque para muchas empresas y organizaciones es el momento de reconstruir lo que se llevó la crisis o de plantearse nuevos hitos, más allá de lo conseguido hasta ahora”.

Las organizaciones, afirma, “necesitan mejorar su permeabilidad en un doble frente”, que pasa por el uso de fuentes externas para identificar cambios y, por otro lado, por la comparación con otras organizaciones para identificar posibles cambios y evaluar los realizados.

Babé se muestra “optimista” acerca de este proceso y considera que “las bases de la gestión del cambio están consolidadas”, ya que “las organizaciones españolas cuentan con claros puntos fuertes”, entre los que figuran su capacidad para “visualizar el cambio a realizar, el planteamiento de éxito a alcanzar a corto plazo o un estilo impulsor del cambio de las personas con mando”.

“Es verdad que aún quedan algunos ámbitos a consolidar para mejorar los procesos de transformación, como por ejemplo mejorar la comunicación con los grupos de interés implicados en el cambio o aumentar la rapidez y agilidad en la toma de decisiones y en la implantación de los cambios, pero lo vivido en los últimos tiempos nos ha hecho aprender a pasos forzados”, añade.