Información personal en Internet

Cuidado con tu información personal en Internet

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Actualizado 21 | 02 | 2018 07:00

Privacidad en Internet

Solemos pensar que una web o sitio en internet es seguro, por lo que no dudamos en entregar nuestra información sin suponer que ello puede provocar la pérdida de control de la misma.

En la llamada era digital, nos relacionamos compartiendo información con otras personas, escuchamos música, utilizamos aplicaciones o compramos en línea. Además, internet también está en el trabajo, de hecho constituye un medio y una herramienta cada vez más necesaria e imprescindible en el entorno laboral.

Pero internet no distingue si estás con tus cosas o en el trabajo. Por eso conviene diferenciar y tener muy presente cómo se utiliza este medio, no vaya a ser que nos dé posibles disgustos, pues muchas veces no sabemos ni controlamos nuestra privacidad ni a lo que estamos expuestos.

De hecho, sin saberlo, puede ofrecer más información sobre nosotros de la que pensamos en principio. De ahí la importancia de cuidar nuestra actividad en internet y sus diferentes opciones.

Concretamente, hay cierto tipo de información que no se debería publicar, para no comprometer la privacidad ni que sea utilizada en contra, acarreando problemas, conflictos personales o laborales.

Además, con el paso de los años, lo que se publica en Internet pasa a ser como «tu reputación digital«. Así, empresas, compañeros de trabajo, amigos o cualquier (mal) interesado puede acceder y tener una imagen determinada en base a la información personal publicada en Internet.

Privacidad en la red

Como información sensible, privada y que debe ser objeto de especial vigilancia tenemos: los datos personales, las contraseñas, los datos bancarios, el teléfono móvil, los planes para las vacaciones, comportamientos inapropiados, insultos, palabras malsonantes, ideologías, datos médicos o relativos a tu salud, etc.

En concreto, a través del correo electrónico, el teléfono móvil o, incluso, tus apellidos, alguien un poco hábil puede saber en qué redes sociales te mueves, así como tu participación en comentarios o, incluso, tus suscripciones a webs, portales o dominios.

Por no hablar de expedientes sancionadores, multas, denuncias, listados y otras referencias poco deseables de airearlas o que se sepan. Como, por ejemplo, puede suceder si nuestro DNI es accesible.

Por tanto, aunque parezca que se tienen controlados los aspectos privados de tu vida en internet, siempre puede haber una pérdida de control de la información.

Precauciones

Como consejo general,  la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) recomiendan que, antes de facilitar los datos personales, se debe analizar quien los pide, para qué y si es necesario que disponga de esa información. «No es lo mismo la información personal que tienes que facilitar para contratar un seguro médico que para suscribirte a una web de compras online. Probablemente en el primer caso será necesario que aportes muchos datos personales e incluso información sobre tus antecedentes familiares, sin embargo, en el segundo sólo será necesario cumplimentar aquellos datos que estén relacionados con la realización de compras en línea (nombre y apellidos, DNI, datos de facturación, medio de pago, dirección de entrega…)».

También resulta importante conocer qué información almacenan los navegadores sobre ti y qué opciones incorporan, para poder gestionarla adecuadamente. Así se podrá evitar, por ejemplo, que toda tu actividad en internet esté expuesta a cualquier persona que tenga acceso al navegador, dar pistas acerca de tu comportamiento y preferencias en internet o que tu sesión en un sitio web quede abierta en el navegador y suplanten tu identidad.

Y, por supuesto, diferenciar y tener bien en cuenta lo que se hace en la vida privada y en la vida laboral con este canal de comunicación, tan útil cuando no afecta a la privacidad ni a la seguridad personales.

 


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