¿Qué diferencia a los buenos oyentes de las personas que simplemente escuchan?

7 cosas que los grandes oyentes hacen de manera diferente

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Actualizado 03 | 02 | 2020 07:00

Es difícil negar que escuchar es crítico para crear y administrar un negocio exitoso. Y, sin embargo, para ser una habilidad tan importante, a menudo se deja fuera del programa de estudios o de los programas de capacitación.

¿Qué diferencia a los buenos oyentes de las personas que simplemente escuchan? Estas son las 7 cosas que los buenos oyentes hacen de forma diferente.

  1. Se autorregulan: En algunas conversaciones puede ser tentador lanzar un comentario de forma instintiva o adoptar una postura defensiva. Los buenos oyentes moderan este tipo de reacciones para alentar a la otra persona a seguir hablando abierta y honestamente, tanto en el momento como en futuras conversaciones.
  1. Tratan todas las perspectivas como válidas: Cuando alguien habla de su perspectiva sobre un tema determinado, esa es su experiencia, y por definición, todas las experiencias son válidas. ¿Podría carecer de contexto? Por supuesto ¿Podría estar en desacuerdo con su conclusión? Absolutamente. Pero los grandes oyentes tratan todas las perspectivas como datos dignos de consideración.
  1. Verifican la comprensión: La comunicación solo es efectiva si ambas partes entienden lo que la otra está tratando de decir. Con eso en mente, los grandes oyentes se toman el tiempo de repetir el argumento de la otra persona para confirmar su comprensión. Esto a menudo suena como “Entonces, lo que has dicho es X: ¿verdad?” o “¿Podrías resumir lo que has dicho decir para asegurarme de que te he entendido?”
  1. Hacen preguntas aclaratorias: En relación con lo anterior, cuando un buen oyente escucha algo que no entiende, hace preguntas proactivas de aclaración en lugar de encogerse de hombros y seguir adelante. Las preguntas de sondeo también pueden ayudar al hablante a aclarar su pensamiento
  1. Escuchan con los ojos y los oídos: Según Harvard Business Review, aproximadamente el 80% de la comunicación proviene de señales no verbales. Los grandes oyentes no solo prestan atención a las palabras que se dicen, sino que también observan el tono de voz, las expresiones faciales y el lenguaje corporal de la persona, y usan estas observaciones para completar su comprensión.
  1. Se aseguran de que todos sean escuchados: En entornos grupales, los grandes oyentes actúan como facilitadores y controlan el tiempo para asegurarse de que todos tengan una participación relativamente igual. Si alguien no ha tenido la oportunidad de hablar, se lo indican en el momento (“Luis, me encantaría saber lo que piensas”) o buscan su perspectiva en otro formato, por ejemplo, pidiéndole que escriba un correo electrónico si se siente más cómodo con la comunicación escrita.
  1. Observan lo que no se dice: Los grandes oyentes también prestan atención a lo que se pasa por alto o se deja de lado. Aunque tendrán que evitar las intromisiones no deseadas, provocar a la persona con un simple “Creo que hay algo que no estás diciendo” puede abrir la conversación y ayudar a las personas a superar la reticencia.

 

 


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