La clave del estudio es ver el fracaso de forma positiva, que ofrece dos activos cruciales: experiencia e información

La ciencia revela el punto de inflexión entre el éxito y el fracaso

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Actualizado 20 | 01 | 2020 07:00

Éxito empresarial

Casi todos los ganadores comienzan como perdedores. JK Rowling, Henry Ford y Thomas Edison fracasaron estrepitosamente, al menos al principio.

Pero cada uno de ellos logró un éxito descomunal que cambió el mundo. Como hicieron muchos otros. Pero ¿qué pasa con los innumerables casos de personas que trabajaron durante décadas  y nunca lo consiguieron?

En realidad, no todas las historias de fracasos iniciales terminan con éxito, lo que plantea la pregunta de qué patrones o tipos de fracasos finalmente llevan al éxito. Las explicaciones convencionales se centran en la suerte o las diferencias entre ganadores y perdedores en función de estrategias de aprendizaje o características individuales.

Pero no es tan simple

Una investigación del estudiante de doctorado Yian Yin y el postdoctorado Yang Wang en el Centro de Ciencia de la Ciencia e Innovación de la Escuela Kellogg publicada en Nature, revela un punto de inflexión que separa la dinámica del fracaso en regiones de “estancamiento” y “progresión”. Específicamente, muestran que dos personas que son igualmente afortunadas y saben lo mismo, podrían experimentar patrones de progresión y resultados fundamentalmente diferentes, lo que les lleva al éxito o al fracaso.

Encontraron una muestra empírica constante para estos patrones en todos los terrenos, centrándose en el científico, las startups y los grupos terroristas, con importantes implicaciones prácticas.

Científicos, startups y terroristas

Para comprender los patrones de fracaso, tomaron un enfoque de big data, estudiando grupos radicalmente dispares como los ya nombrados y compuestos por la comunidad científica, las startups y los grupos terroristas.

Específicamente, analizaron todas las solicitudes de subvención R01 enviadas a los Institutos Nacionales de Salud desde 1985 hasta 2015 (776.721 solicitudes de 139.091 investigadores) para poder conocer y comprender todo lo necesario sobre la financiación de la ciencia para investigadores individuales.

También estudiaros los registros de inversión de startups de la National Venture Capital Association (58,111 empresas de startups lanzadas por 253,579 innovadores), incluidas todas las startups respaldadas por VC de 1970 a 2016, y si el negocio tuvo una salida exitosa (IPO, M&A de alto valor).

Finalmente, observaron el terreno del terrorismo, utilizando información de la base de datos mundial sobre terrorismo: 170.350 ataques terroristas de 3.178 organizaciones terroristas entre 1970 y 2017. Siguieron el patrón de éxito de cada organización y el fracaso entre los ataques.

Dos formas de asumir el fracaso

Yin y Wang construyeron un modelo simple de cómo los intentos sucesivos se construyen unos sobre otros.

La clave del estudio es ver el fracaso de forma positiva, que ofrece dos activos cruciales: experiencia e información. Por ejemplo, una startup requiere una idea viable, un modelo de ingresos, unas prácticas operativas y un equipo de liderazgo, entre otras cosas. El fracaso en este terreno arroja luz sobre si es aconsejable reutilizar ciertos componentes o factores, como por ejemplo, quedarse con el mismo equipo humano.

Es necesario tener en cuenta los dos extremos sobre cómo las personas asumen los fracasos pasados: por un lado, las personas ignoran toda experiencia pasada, comenzando de nuevo cada vez, de la misma forma. Por otro lado, las personas analizan los fracasos pasados para obtener retroalimentación sobre factores específicos, reteniendo algunos y reemplazando otros. En consecuencia, el rendimiento  y la eficiencia de las personas del último grupo mejora sistemáticamente, y se asemeja a lo que se conoce como la Ley de Wright, basada en que el progreso mejora con la experiencia.

El punto de inflexión: éxito o estancamiento

El estudio muestra que sacar rendimiento de los fracasos no es sencillo. El camino está lleno de  puntos de inflexión que separan las regiones de estancamiento y de éxito.

En el estancamiento, la gente aprende poco de los fracasos pasados. El sacar más provecho de estos fracasos nos puede llevar más allá del punto de inflexión y acercarnos al camino de progresión y éxito.

Aquí, los aspirantes utilizan la retroalimentación para participar en una “mejora inteligente” que produce mejores intentos y, en ocasiones, la victoria. Aquellos que finalmente tienen éxito, fracasaron mucho más rápido con cada intento y reutilizaron componentes anteriores de manera eficiente, además de introducir otros distintos.

Es importante destacar que el concepto de “punto de inflexión” sugiere que pequeños cambios pueden dar resultado a una gran diferencia. En el estudio, la diferencia entre aquellos que triunfan y fracasan puede ser prácticamente insignificante con respecto a los estilos de aprendizaje y productividad.

El estudio descubre que las personas, en todos los campos (terroristas, empresarios, científicos), divergen previsiblemente en los grupos de éxito y estancamiento descritos, aunque los grupos sean del tamaño y características similares.

Trabajar de forma más inteligente, no más dura

Michael Jordan dijo: “Fallé una y otra vez, por eso tengo éxito”. Pero los resultados del estudio sugieren que el éxito no está garantizado. De hecho, los hallazgos subrayan el trabajar de manera más inteligente, no más duramente. Las personas que conocen aquello en lo que deben mejorar tienen más probabilidades de fracasar más rápido y modificar factores, lo que eventualmente produce éxito. Los que comienzan de nuevo siempre de la misma manera no llegarán lejos. Por lo tanto, es imprescindible incorporar una mejora de manera inteligente.

 


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