En la inflación actual hay un fuerte componente de efecto base, ya que en 2020 los precios cayeron hasta el mes de diciembre

CEOE prevé una moderación del IPC en la última parte del año

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Actualizado 14 | 09 | 2021 14:32

En agosto, la tasa interanual del Índice de Precios de Consumo (IPC) aumenta cuatro décimas hasta el 3,3%. El incremento de los precios de los productos energéticos ha sido el principal elemento inflacionista, si bien comienza a observarse un mayor incremento de precios en otros elementos de la cesta.

En la inflación actual hay un fuerte componente de efecto base, ya que en 2020 los precios cayeron hasta el mes de diciembre. En este contexto es importante tener en cuenta no solo la inflación interanual sino también la inflación acumulada desde el inicio de 2020, que para el índice general es del 1,7% y del 0,0% en el caso de la subyacente.

La inflación subyacente en agosto aumenta ligeramente su tasa de variación en una décima hasta el 0,7% interanual. Por componentes, los precios de los servicios aumentan su ritmo de variación en una décima hasta el 0,6%, los precios de los bienes industriales sin productos energéticos aumentan dos décimas su tasa de variación hasta el 0,6%, y los alimentos con elaboración, bebidas y tabaco aceleran su tasa de variación dos décimas hasta el 1,2%.

Los precios de los alimentos sin elaboración aumentan dos décimas su tasa de variación interanual hasta el 2,6%. Las mayores subidas respecto al mismo mes de 2020 se concentran en aceites y grasas, frutas frescas y huevos, mientras que los descensos más acusados se registran en las frutas en conserva y leche.

Los precios energéticos constituyen el componente más inflacionista del IPC, con una tasa interanual del 23,5% (20,7% en julio). De hecho, la misma tasa para el IPC sin productos energéticos es del 0,9% en agosto. En concreto, los precios de los carburantes, junto con los de la electricidad y de los combustibles líquidos, mantienen ritmos de crecimiento muy elevados.

En agosto el precio del crudo se situó en 71,8 dólares/barril, reduciéndose un -5,7% frente a julio, tras los acuerdos de la OPEP+ para aumentar progresivamente la producción de petróleo. No obstante, en tasas interanuales el precio del crudo Brent ha sido un 58,2% en dólares y un 59,2% en euros más caro que un año atrás. En los primeros días de septiembre el precio medio se sitúa en 72,8 dólares/barril, que de mantenerse supondría un encarecimiento del 79,0% en términos interanuales.

Las previsiones apuntan a que el precio se mantendrá relativamente estable durante los próximos meses por lo que seguirá presionando al alza la inflación, aunque de forma más moderada a partir de diciembre.

El Índice de Precios de Consumo Armonizado aceleró su ritmo de crecimiento interanual hasta el 3,3% en agosto (2,9% en julio), mientras que el índice promedio de la Unión Económica y Monetaria aceleró ocho décimas hasta el 3,0%, según recoge el indicador avanzado de Eurostat. Así, se acumulan cinco meses de diferencial positivo con la Unión Monetaria.

De cara a los próximos meses, se espera que, a pesar del comportamiento alcista de los precios de las materias primas, y en especial de la energía, su impacto sobre la inflación se vaya reduciendo, lo que, unido a que la inflación subyacente continuará en niveles muy bajos, serán factores moderadores de la inflación en la última parte del año.

Las empresas están asumiendo importantes costes de producción, que no se están trasladando todavía a los precios finales, como muestra una inflación subyacente muy moderada, lo que está implicando una reducción significativa de los márgenes empresariales en un momento delicado para muchas de ellas tras muchos meses de crisis y restricciones a la actividad.

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