Talento en España

¿Cómo andamos de talento en España?

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Actualizado 22 | 02 | 2018 07:00

Capital laboral

Adecco ha creado un indicador internacional para medir el talento a nivel mundial, denominado Global Talent Competitiveness Index (GTCI)

Este indicador tiene el propósito de “evidenciar las necesidades laborales en diferentes economías y mercados, en una aproximación al desarrollo económico desde la óptica de la competitividad”.

El caso es que, dada la situación globalizada de la economía, ello también afecta a la movilidad de los trabajadores; mientras que todo depende, en gran medida, de la capacidad y el valor de esa capital laboral, es decir, del talento.

En dicho indicador, según informa Adecco, “se realiza un análisis que revisa las variables de más de 90 países, identificando las diferentes circunstancias y ventajas que posicionan a un país y, por lo tanto, a las personas en el ranking más alto de competitividad por la definición de su talento y capacidad”. Además, el estudio se ha desarrollado en asociación con diferentes expertos en la materia, como el INSEAD Business School, institución especializada en negocios a nivel mundial y, con sede en Singapur, Human Capital Leadership Institute, para la formación especializada de ejecutivos del continente asiático.

Talento español

En este ranking del talento, denominado por sus siglas en inglés (GTCI), España ocupa la posición nº 30, de un total de 50 países analizados; siendo que Suiza, Singapur, Luxemburgo, Estados Unidos y Canadá si sitúan a la cabeza del talento profesional.

Nuestra posición se encuentra a mucha distancia de los considerados “países ejemplo”, como son los nórdicos y los angloparlantes. Más exactamente, España se sitúa en este ranking por debajo de economías como Chile (27), Francia (23), Japón (20) o Irlanda (10).

Posiblemente, ello se deba, entre otros factores que señala Adecco, a nuestra actual situación de (des)empleo, “necesitada hoy más que nunca de la profesionalización de su talento, la extensión de sus ofertas de formación y la posibilidad de facilitar la inclusión de colectivos (grupos de personas) aún muy desfavorecidos del mercado laboral, como las personas mayores, las mujeres cabezas de hogar o las personas con discapacidad”. A ello podría unirse la lacra de la llamada “fuga de cerebros” o de talento, sobre todo de jóvenes muy preparados e investigadores en precariedad laboral; algo que, sin duda, hace ahondar todavía más esta situación que nos sitúa en un término medio de talento a nivel internacional.

Por tanto, como refleja el análisis de este ranking, esta situación exige actuaciones, tanto por parte de gobiernos y empresas, sobre la capacidad generadora de talento, sobre la capacidad de aumentar estos perfiles demandados, así como de retener esa formación necesaria para el país, considerando también la formación continúa como parte esencial de este proceso.

En definitiva, tal y como señala el análisis de David Morales, hay que ajustar las “habilidades” laborales a una oferta práctica, según las tendencias del mercado internacional, por lo que resulta vital promover la experiencia y la movilidad en este entorno global.