Gabriel Vázquez Fernández | Doctor en Sociología | Profesor Titular UDC

Adiós a los trajes y corbatas

Actualizado 29 | 03 | 2016 14:47

Si hubiese que establecer un perfil o prototipo del empresariado actual, a nivel mundial, enseguida notaríamos algunos cambios y diferencias respecto a la idea o modelo al que estábamos acostumbrados. Básicamente, hay algunas características que destacan y parece que van creando tendencia o moda: la edad o juventud de los protagonistas de las principales empresas o negocios, el cambio de look o indumentaria o el papel de las nuevas tecnologías, entre otros aspectos.

Los Zuckerberg, Jobs, Gates, Page, Bezos, Branson, Koum, etc. no es que sean casos excepcionales sino que se están convirtiendo en la regla o modelo del emprendedor y empresario en los tiempos que corren, viendo cada día con más frecuencia como los jóvenes quieren poner en marcha sus ideas y que éstas triunfen en el mercado globalizado.

De hecho, parece que los trajes y las corbatas están pasando ya a la historia en el hasta ahora maqueado mundo de la economía, viendo como las camisetas, los vaqueros y las zapatillas de deporte, a través de distintas nominaciones como casual, hipster o estilo urbano, son la nueva tónica, dejando atrás a perfiles como los yuppies, que parecían herederos de los modelos Onassis, Slim o Soros.

En cuanto a otra de las características señaladas, no hace falta insistir que entre buscadores, redes sociales, comunicación, aplicaciones, comercio electrónico y demás, las nuevas tecnologías son las grandes protagonistas y las que están marcando el camino a futuros hombres y mujeres de negocio, algo así, si se me permite la comparación, como la fiebre del oro de otros tiempos.

Pero si esto es, digamos, la superficie, cambios o tendencias a simple vista, también empezamos a ver perfiles profesionales bastante diferentes a los que estábamos acostumbrados. Así, ahora detrás del rarito o rarita puede que se esconda un cerebro que con sus ideas innovadoras logre ahorrar, multiplicar o crear nuevas y suculentas líneas de negocio; mientras que hasta hace poco tiempo se procuraban currículums ortodoxos, con perfiles domesticados en los sistemas educativo y social del entorno.

Si el modelo o perfil aquí esbozado sobre el nuevo tipo de empresariado (así como también de la nueva clase trabajadora) ejerciese como tal, entonces tendríamos un contraste o comparación para saber, por ejemplo, cómo estamos en nuestro país en este sentido o cómo están sectores como la banca, la industria del automóvil o del ocio y entretenimiento, por poner algunos ejemplos.

Aunque Hermes, Boss, Fanconable, Loewe, Carolina Herrera, Armani, Prada, Dior, Louis Vuitton, Burberry, Zegna y otras marcas sigan teniendo su nicho de mercado, sin embargo, no parece que vayan a continuar o constituirse en señas de identidad de las nuevas generaciones de empresarios y empresarias. En cambio, Nike, Converse, Vans, H&M o Zara parece que se adaptan mejor o van más con esa ola.

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