CEPYME alerta sobre la caída del empleo y el riesgo de desaparición de pymes por el incremento de costes

Actualizado 28 | 04 | 2026 15:44

La cifra de ocupados disminuyó en 170.300 personas en el primer trimestre de este año respecto al trimestre anterior y se situó en 22.293.000, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Es la mayor caída del número de ocupados en un primer trimestre desde el año 2014, con la excepción del ejercicio de 2020, condicionado por la pandemia.

El crecimiento interanual del número de ocupados
frenó hasta el 2,42% en el primer trimestre de 2026. Este aumento representaba
el menor desde finales del año 2024, en un contexto de incertidumbre creciente,
como consecuencia del contexto internacional y, en particular, de su impacto
sobre los aprovisionamientos y costes de las empresas.

 

La tasa de paro, por su parte, aumentó hasta el
10,83%, con una cifra de parados de 2,7 millones, que pone de relieve el
problema del elevado paro estructural existente. Los datos de paro de España
contrastan con la tasa de paro en la Unión Europea (5,9% en el mes de febrero)
y nos sitúan como el peor país del área, junto con Finlandia.

 

Para CEPYME, tras las cifras de la EPA conocidas hoy
se traslucen cuestiones muy preocupantes desde la perspectiva de la actividad
empresarial y, en concreto, de las pymes. El número de empresarios sin
asalariados o trabajadores independientes cayó un 3,9% interanual, hasta
situarse en 2,16 millones. Un deterioro que resulta especialmente preocupante
porque se trata de una pieza clave del tejido empresarial español, tanto desde
la perspectiva de la provisión de bienes y servicios en determinados territorios
como de creación de riqueza y bienestar. Estos empresarios individuales son el
primer escalón del emprendimiento y, por lo tanto, el germen del tejido
empresarial pyme, estando muy vinculado su declive con un escenario de
complejidad administrativa y regulatoria al alza que se ve acompañado por unos
costes crecientes que juegan en contra de la viabilidad de su actividad.

 

Asimismo, preocupa especialmente, en opinión de la
Confederación, el problema del relevo generacional. De acuerdo con el promedio
de los últimos cuatro trimestres, el 50,9% de los empleadores tiene 50 o más
años y un 19,5% supera los 60 años; porcentajes que se sitúan, respectivamente,
en el 47,9% y 17,0% cuando se trata de empresarios sin asalariados.

Estos datos reflejan que una parte del tejido
empresarial español está desapareciendo a medida que los empresarios deciden
retirarse y dada la ausencia de relevo generacional. CEPYME advierte además del
elevado riesgo de que este proceso se acelere en los próximos años. En el caso
de muchas pymes de carácter familiar, la proliferación de obstáculos a la
actividad empresarial desincentiva que se produzca el relevo dentro de la misma
familia e, incluso, por parte de terceros, con el riesgo de desaparición de pymes
que ello supone.

Esta situación también se observa desde la
perspectiva de determinados oficios indispensables para la continuidad de
múltiples actividades, aunque la situación de envejecimiento de los asalariados
del sector privado sea menos acusada. En concreto, el 31,2% de los asalariados
del sector privado tiene 50 o más años y un 7,5% supera los 60 años.

 

Para la presidenta de CEPYME, Ángela de Miguel,
estos datos son alarmantes en un contexto de creciente incertidumbre y amenaza
de nuevos incrementos de coste y elevada inflación. Además, la presidenta de
CEPYME considera “preocupante el incremento del paro y el descenso de la
ocupación, mientras se mantienen las dificultades de las empresas,
especialmente de las pymes, para encontrar mano de obra para cubrir sus
demandas y persiste un incremento del absentismo, uno de los principales
problemas del mercado laboral actual”

 

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