El 12 de agosto de este año las empresas deberán cumplir con el Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR), un nuevo marco europeo más estricto, uniforme y aplicable a los envases en toda la Unión Europea.
Este reglamento, que sustituye a la Directiva 94/62/CE, establece un marco normativo unificado y directamente aplicable en la UE para reducir el impacto ambiental de los envases, fomentar una economía circular y armonizar las normativas nacionales en este ámbito. Cabe destacar que en 2022 entró en vigor el Real Decreto 1055/2022 en España, anticipando algunas de estas medidas y que ahora deben adaptarse al nuevo Reglamento europeo. El PPWR también incluye objetivos en materia de prevención, reutilización y reciclabilidad, aumenta la responsabilidad del productor y marca estrictos requisitos de etiquetado y conformidad para todos los envases que se introduzcan en el mercado europeo.
Según cifras de la Comisión Europea, la UE produce más de 80 millones de toneladas de residuos de envases cada año, y ese volumen ha crecido más rápido que el PIB en los últimos diez años. Si nos fijamos en España, según las últimas cifras disponibles de Eurostat, se generan 8,4 millones de toneladas al año, lo que equivale a 175 kg por habitante.
El ámbito de este nuevo reglamento abarca todo tipo de envases introducidos en la Unión Europea, independientemente de su material, y los residuos de envases, sin tener en cuenta su origen.
De esta forma, las empresas solo podrán introducir envases que cumplan con los siguientes requisitos:
- Los envases que se introduzcan en el mercado deberán haberse fabricado de un modo que minimice la presencia y concentración de sustancias preocupantes en el material de envase o en cualquiera de sus componentes.
- Todos los envases introducidos en el mercado serán reciclables, es decir, tendrán un diseño que facilite el reciclado de materiales, que permita que las materias primas secundarias que se obtengan de ellos sean, al compararlas con el material original, de una calidad suficiente para usarse en sustitución de las materias primas primarias y cuando se conviertan en residuos, poder recogerse por separado.
- Los envases deben ser diseñados y fabricados de manera que se minimice su volumen y peso, garantizando al mismo tiempo la seguridad y funcionalidad del producto.
- Los envases introducidos estarán marcados con una etiqueta que contenga información sobre su composición de materiales, con el fin de facilitar la separación realizada por el consumidor y su reciclaje. La etiqueta se basará en pictogramas y será fácil de entender, también para las personas con discapacidad.
El PPWR aborda el ciclo de vida completo de los envases, desde el diseño hasta el fin de vida, implicando a todos los actores de la cadena de suministro y no solo centrándose en el material. De esta forma se definen cuatro roles principales (productor, fabricante, importador y distribuidor) con obligaciones específicas.
Los cuatro roles principales son:
- Productor: empresa que introduce envases o un producto envasado en el mercado de la UE bajo su propio nombre o marca.
- Fabricante: la parte que produce físicamente el envase, independientemente del producto que contiene.
- Importador: se hace responsable en cuanto los productos envasados de fuera de la UE se introducen en el mercado de un Estado miembro.
- Distribuidor: pone productos envasados a disposición dentro de la UE sin producirlos ni importarlos.
Cabe destacar que una empresa puede cumplir múltiples roles al mismo tiempo, por lo que se convierte en una parte estructural de la gobernanza de productos y de la cadena de suministro.
Y cada rol conlleva obligaciones legales específicas como recopilar y compartir datos de envases, cumplir con los requisitos de diseño y materiales, etiquetado y documentación correctos, transferir información dentro de la cadena y la presentación obligatoria de informes en el momento de la introducción en el mercado.
La evaluación incorrecta del rol no solo conduce al riesgo de incumplimiento, sino que también pueden enfrentarse a multas o restricciones de mercado. Muchas organizaciones descubren que sus responsabilidades difieren por línea de producto, por país y por modelo de abastecimiento. Como resultado, el cumplimiento de la PPWR no se convierte en un requisito administrativo, sino en un desafío estructural de la cadena de suministro.
La tecnología, aliada clave para el cumplimiento
La tecnología se presenta como una aliada estratégica porque el cumplimiento de PPWR es un desafío de datos y trazabilidad a escala de cada productor. Además, las responsabilidades varían según los roles, el país de puesta en mercado, etc. Sin una solución digital única, que permita aunar la información de proveedores, fichas técnicas, hojas de cálculo y sistemas internos, será imposible cumplir con esta normativa.
Una solución de transparencia y cumplimiento permite centralizar la lista de materiales de cada envase, automatizar la clasificación de roles y obligaciones, controlar la documentación técnica, mantener unificado el etiquetado, etc. Al conectar datos de diferentes fuentes como compras, calidad, diseño de envase, logística, la empresa puede detectar riesgos en su cadena de suministros
En palabras de Alberto Zamora, CEO de Osapiens: “Los nuevos reglamentos como PPWR suponen grandes desafíos para las empresas y necesitan un partner tecnológico que les ayude no solo a cumplir con las obligaciones normativas, sino también que les permita gestionar la cadena de suministro, mitigando los riesgos e impulsando la transparencia”.






