Las empresas pasan de usar la IA como apoyo puntual a delegar la ejecución completa del negocio.

De la IA copiloto a la IA agéntica: cómo cambiará la forma de trabajar en las empresas en 2026

©BigStock

Actualizado 11 | 02 | 2026 09:48

IA agéntica

Aunque la IA generativa se ha integrado rápidamente en las organizaciones durante el último año, su impacto real en el negocio ha sido limitado. Los expertos definen este fenómeno como la “paradoja de la GenAI”: soluciones que optimizan tareas aisladas, como redactar correos o resumir documentos, pero que apenas mueven los indicadores clave de rendimiento (KPIs).

Sin embargo, la inteligencia artificial no cesa y es ahí donde surgen agentes autónomos que pueden reconfigurar la concepción y la ejecución de los modelos de negocio. Es decir, emerge un nuevo marco operacional.

La inteligencia artificial está a punto de dejar de “ayudar” para empezar a “hacer”. Softtek ha presentado este punto de inflexión en su White Paper ‘2026 Digital Trends’ como el mayor cambio operativo que vivirán las empresas en los próximos años. Esto supondrá el adiós definitivo a la etapa del “copiloto” de la IA y el auge de la IA agéntica (Agentic AI), y el salto de una tecnología que acompaña al trabajo humano a otra que lo ejecuta de forma autónoma.

La IA agéntica: cuando la tecnología deja de asistir y empieza a ejecutar

La IA agéntica representa un cambio radical respecto a los modelos tradicionales de inteligencia artificial. Mientras la IA copiloto ayuda, sugiere y apoya decisiones humanas, la IA agéntica actúa de forma autónoma dentro de objetivos definidos.

Estos sistemas no solo responden a órdenes, sino que planifican tareas, toman decisiones, coordinan procesos y aprenden de los resultados. Funcionan como “empleados digitales” capaces de operar 24/7 sin supervisión constante.

En 2026, muchas empresas ya no utilizarán la IA solo como herramienta, sino como parte activa de sus operaciones. Ventas, atención al cliente, finanzas, marketing o logística comenzarán a gestionarse parcialmente por agentes inteligentes.

Según MIT Technology Review, los sistemas autónomos basados en IA aumentarán la eficiencia operativa hasta un 35% en entornos empresariales avanzados.

Para comprender el impacto real de la IA agéntica, conviene analizar estos elementos clave:

  • Autonomía operativa: Los agentes de IA pueden ejecutar procesos completos sin intervención humana directa. Desde responder clientes hasta gestionar pedidos o lanzar campañas, actúan dentro de reglas predefinidas, reduciendo carga administrativa.
  • Toma de decisiones basada en datos: Estos sistemas analizan grandes volúmenes de información en tiempo real antes de actuar. Esto permite decisiones más objetivas, rápidas y coherentes que las basadas solo en intuición humana.
  • Coordinación entre sistemas: La IA agéntica conecta CRM, ERP, marketing, logística y finanzas sin intervención manual. Esto elimina silos y permite flujos de trabajo totalmente automatizados.
  • Aprendizaje continuo: Cada acción genera datos que el sistema utiliza para mejorar su rendimiento. Cuanto más opera, más eficiente se vuelve, creando ventajas acumulativas para la empresa.
  • Escalabilidad sin coste proporcional: Incorporar nuevos agentes no implica contratar más personal. Esto permite crecer sin aumentar estructura, uno de los mayores cambios del modelo empresarial tradicional.

De delegar tareas a resultados

Los expertos aseguran que este año marcará la adopción generalizada del AgenticOS, una arquitectura basada en agentes autónomos que no solo recomiendan acciones, sino que planifican, coordinan y ejecutan. A diferencia de los chatbots tradicionales, estos agentes pueden razonar, colaborar entre sí y completar procesos complejos -desde la gestión integral de una cadena de suministro hasta la resolución completa de reclamaciones de clientes- con una intervención humana mínima.

Pilares clave que definirán esta nueva etapa:

  • Ejecución de ciclo cerrado: los agentes inteligentes no solo identifican incidencias, sino que deciden y actúan de forma autónoma dentro del propio entorno digital. En este modelo, la IA deja de ser un apoyo puntual para convertirse en el verdadero sistema nervioso de la operación, conectando datos, modelos y herramientas para garantizar procesos más fiables, rápidos y completamente trazables. Las organizaciones que adopten este enfoque ganarán agilidad, reducirán costes operativos y reforzarán su posición competitiva frente al mercado.
  • Orquestación multiagente: si bien un agente solo es potente, el verdadero potencial surge cuando múltiples agentes especializados colaboran en sistemas multiagente (MAS). Estos sistemas son capaces de resolver tareas complejas de manera más eficiente, sincronizando su actuación para que el agente adecuado intervenga en el momento preciso.
  • Liberación del talento: las personas dejan de ser operadoras de herramientas para convertirse en diseñadoras de objetivos y garantes éticos. En este entorno, es necesario un marco de transición en el que el reskilling debe servir para que los profesionales sean capaces de evaluar, diseñar políticas y entrenar a los agentes constantemente. De este modo, el humano dicta y la IA pasa a la acción. Por lo tanto, será indispensable contar con sistemas confiables, auditables y en mejora continua.

Doris Seedorf, CEO de Softtek para España, explica: “el concepto de ‘copiloto’ ha sido una transición necesaria, pero el verdadero valor reside en la autonomía. Para 2026, las empresas que quieran liderar no preguntarán cómo la IA puede ayudar a sus empleados, sino qué procesos de negocio pueden ser gestionados íntegramente por agentes inteligentes que aprenden y se ajustan en tiempo real”.

Te puede interesar


Cargando noticia...