El periodo de rebajas es un buen momento para conseguir productos con descuentos, pero es importante no dejarse llevar por el impulso

Manual de 10 buenas prácticas para aprovechar las rebajas

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Actualizado 01 | 07 | 2019 07:00

Rebajas

Las rebajas de verano empiezan oficialmente el lunes 1 de julio y se alargarán hasta el 31 de agosto, aunque ya hace semanas que algunas marcas están anunciando descuentos y promociones en sus productos.

Para planificar y organizar las compras y evitar el despilfarro, Neus Soler, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), experta en marketing, propone un decálogo de buenas prácticas que hay que tener en cuenta antes y durante los días de rebajas:

  1.  Preparar una lista. Es necesario hacer una lista de lo que realmente necesitamos. El primer paso es identificar aquello que ya tenemos y lo que realmente nos hace falta.
  1. Hacer un presupuesto. Si se destina a las rebajas un presupuesto cerrado, se podrá repartir mejor la cantidad dedicada a estas compras e ir a ellas con unos objetivos claros y realistas. El consumidor potencial debe pensar qué cantidad máxima puede gastar y tiene que ceñirse a ese presupuesto.
  1. Comprobar que todos los productos rebajados son artículos expuestos con anterioridad. En la etiqueta de cada producto debe figurar el precio anterior y el rebajado o el porcentaje de descuento.
  1. Comparar precios. Hay que intentar no ceder a la impulsividad: es mejor comparar diferentes precios antes de realizar la compra, como se suele hacer cuando no hay rebajas. Debe valorarse la relación calidad/precio del producto; comprar a precios muy bajos anima a comprar más.
  1. Comparar marcas. Las rebajas suponen una buena oportunidad para comprar un producto de calidad y de marca a un precio más bajo que durante el resto de la temporada y encontrar alguna que otra ganga.
  1. Tener en cuenta las franjas horarias. Cuando hay mucha gente en las tiendas se suele comprar de forma más estresada e impulsiva. Escoger unos buenos horarios de compra nos puede ayudar a mirar toda la gama de productos y pensar bien lo que deseamos comprar.
  1. Probarse las prendas antes de comprarlas. En muchas ocasiones se compran prendas que no son de nuestra talla solo porque están bien de precio. Seguramente este artículo acabará colgado en el armario con la etiqueta durante mucho tiempo. Es recomendable probarse con calma las prendas, escoger la talla adecuada y solo comprar lo que realmente necesitamos.
  1. La calidad tiene un precio. Los precios deben ser inferiores, no la calidad del producto. Es importante revisar los artículos (acabados, costuras, complementos, piezas…) antes de comprarlos para no llevarse un disgusto con posterioridad. También es aconsejable ir a tiendas de confianza, o de cuyos productos tengamos referencias.
  1. Pagar en efectivo o con tarjeta es lo mismo. Pagar con tarjeta nos impide controlar físicamente el dinero que gastamos. No se trata de pagar solo en efectivo, pero sí tomar conciencia de lo que vamos pagando con la tarjeta o anotarlo. Además, el comercio debe anunciar las diferentes formas de pago de forma visible y exponer la información de servicios adicionales, como las tarifas, los plazos y el funcionamiento.
  1. Guardar el tique de compra. El comprobante de pago es nuestra garantía de compra para solicitar un cambio, una devolución o un reembolso. Además, si el artículo está defectuoso, el comerciante está obligado a cambiarlo. La normativa vigente indica que los productos en rebajas tienen también una garantía de dos años.

El periodo de rebajas es un buen momento para conseguir productos con descuentos, pero es importante no dejarse llevar por el impulso. «Es importante planificar la compra, no solo para evitar realizar compras impulsivas, sino para comprobar que el establecimiento aplica realmente las condiciones que publicita», recomienda Neus Soler.

Como apunta, «la única manera de saber, por ejemplo, que se ha aplicado el descuento o que se mantiene la calidad del producto es habiendo comprobado estos factores cuando el artículo no estaba rebajado».

Cabe destacar también que la función de la publicidad es persuadir al consumidor para que escoja un determinado producto, pero que la decisión de la compra final la toma el propio el consumidor. Por lo tanto, a la hora de ir de compras, la experta en marketing recuerda que «es importante ser muy consciente de la necesidad real o no de adquirir ese producto y, si se trata de un capricho, de establecer un presupuesto máximo».

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