Natalia Gómez del Pozuelo | Experta en comunicación y creadora del Método AME (Adiós Miedo Escénico)

Adiós miedo. Hola resultados deseados

Actualizado 19 | 04 | 2016 14:16

Antes se decía: el tiempo es oro. Ahora lo que vale oro es la atención de mi público objetivo.

Vivimos en la economía de la atenciónypara sacar adelante cualquier negocio necesitamos el interés de: inversores, clientes, prescriptores, colaboradores, jefes, socios, canales… Ya no se trata solo de distinguirnos de la competencia, ahora hablamos de la enorme dificultad de que nos hagan caso, ya que cada persona recibe unos 5.000 impactos comunicativos diarios.

Por ello, una de las necesidades fundamentales y básicas de cualquier profesional es desarrollar una comunicaciónque produzca el impacto deseado, que sea clara y provoque recuerdo.

Hoy en día, cualquier emprendedor, empresario, profesional liberal, freelance o empleado, independientemente de su formación académica se encuentra con que tiene que:

  • Hacer presentaciones de su proyecto ante diferentes públicos, en general reuniones de entre 5 y 20 personas.
  • Dar conferencias o participar en mesas redondas para darse a conocer en el sector. En esta ocasión necesitamos comunicar ante grandes audiencias, a veces de hasta mil personas.
  • Ir a sesiones de networking, eventos… en los que se interactuamos con clientes, competidores, con el canal.
  • Hacer entrevistas con los diferentes medios de comunicación
  • Participar en webinars, hangouts, video conferencias.
  • Rodar vídeos…

¿Cómo puede uno dejar una huella positiva en circunstancias tan diversas y ante públicos tan diferentes?

Desarrollando al máximo nuestra capacidad comunicativa que, hasta ahora, se ha visto obstruida, maltratada y limitada. Y es que en nuestra cultura, tanto en España como en muchos países latinoamericanos, nuestro sistema educativo no le da prácticamente ninguna importancia a estas habilidades. Y no creo exagerar, ya que de cada diez personas solo una se siente cómoday tranquila al hablar en público, el90% restante se pone nerviosa o incluso siente pavor solo de pensar enhacerlo.

Esto no es algo extraño, es completamente natural ya que estamos diseñados biológicamente para temer la mirada del otro, sobre todo si es un león, pero a menudo me encuentro con excelentes profesionales: trabajadores, creativos, apasionados… que no saben expresar sus ideas ante los demás por esa pequeña gran razón: el miedo.

De esas nueve personas con miedo a hablar en público,seis serían mujeres y solo tres hombres.

La menor experiencia de las mujeres en el ámbito público y la educación recibida, que valoraba más la sumisión, provocan en ellas una inseguridad en la infancia y la adolescencia que a veces se prolonga a otras edades. En los cursos y entrenamientos en los que trabajo el miedo escénico, me encuentro con mujeres inteligentes y muy capaces, cuyo altísimo nivel de auto-exigencia las paraliza y les lleva a sentir pánico a hablar en público.

Seas hombre o mujer, lo que es cierto es que el 85% de cómo nos valoran los demás tiene que ver con nuestra comunicación y el miedo supone la principal barrera hacia el éxito.

Tras ayudar durante años a cientos de personas a perder el miedo a hablar en público, he desarrollado mi propio método, ya que no tiene sentido hacer como el avestruz y perder oportunidades muy valiosas, es mucho mejor superar esecrítico momento de hablar ante un auditorio (ya sea grande o pequeño)porque además, no es difícil.

Lo primero que hay que hacer es entender lo que nos sucede:

Como dijo Marie Curie: “Dejamos de temer aquello que hemos aprendido a entender.

Veamos, por tanto, cuáles son las razones del miedo y su posible solución.

Natalia Gómez del Pozuelo

Sería como aprender un deporte, el primer día no das pie con bola (de algún lado vendrá esa expresión, digo yo), te falta forma, tienesagujetas hasta en el pelo, pero, a base de formación, entrenamiento, práctica y sin tratar de ganar a Lewis a la primera, cogemos fondo y llega el día en el que todo resulta natural y nuestra comunicación gana fuerza y confianza.

Los muros no aparecen en nuestro camino para impedirnos pasar al otro lado, sino para mostrarnos cuantas ganas tenemos de hacerlo. En este caso que nos ocupa, los muros los crea la mente y es la propia mente la que puede diluirlos, por eso recomiendo siempre acudir a un profesional que te ayude a hacerlos desaparecer.

Una vez que nos hemos librado del miedo, podemos desarrollar todo nuestro potencial de comunicación, sin necesidad de imitar a los demás, basándonos en el respeto a la propia forma de ser. Esa es la clave para comunicar con eficacia y lograr nuestros objetivos. ¿Lo intentas?

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