Mundo laboral sostenible

Objetivos de desarrollo sostenible en relación al trabajo

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Actualizado 02 | 03 | 2018 12:26

Mundo laboral sostenible

La globalización ha abierto una nueva era para la economía, el trabajo y la sociedad; una época de turbulencias y de rápidas transformaciones que generan desafíos sin precedentes y requiere cumplir con unos objetivos de desarrollo sostenible.

La publicación “ODS Año 2. Análisis, tendencias y liderazgo empresarial en España“, a cargo de la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas, indica, dentro de este contexto, unos objetivos en relación directa con las condiciones de trabajo y con unas relaciones laborales socialmente responsables por parte de las empresas.

De echo, el Objetivo 8 está íntegramente dedicado a “Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos”, con ocho metas específicamente orientadas a conseguir el trabajo decente para todos, empezando por la erradicación del trabajo infantil y del trabajo forzoso y por una orientación estratégica sobre el trabajo decente para jóvenes.

Además, muchas de las 169 metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tienen una relación directa con las condiciones de trabajo y con unas relaciones laborales socialmente responsables por parte de las empresas, orientando la transición hacia una economía más inclusiva para responder positivamente a los desafíos del futuro del trabajo

Algo que recoge y destaca en su artículo, “Desafíos del trabajo en una nueva era“, Joaquín Nieto, Director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para España:

1) De aquí a 2030, erradicar para todas las personas y en todo el mundo la pobreza extrema; ya que será imposible evitar unos ingresos inferiores a 1,90 USD diarios por persona –umbral de la pobreza extrema– si buena parte de los 600 millones de trabajadores que trabajan en las cadenas mundiales de suministro tienen salarios que rozan los 60 dólares mensuales.

2) De aquí a 2030, reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones con arreglo a las definiciones nacionales’; lo que implica reducir a la mitad en cada país el número de trabajadores pobres –que ha crecido con la crisis– mejorando considerablemente sus salarios.

3) Implementar a nivel nacional sistemas y medidas apropiados de protección social para todos, incluidos niveles mínimos; que será imposible de alcanzar si en vez de reducir la enorme informalidad –el 60% de los trabajadores en el mundo no tienen contrato– proliferan las nuevas formas de informalización del trabajo con plataformas digitales que emplean a miles de personas sin vinculación laboral; ya que la informalidad deja sin protección social a las personas en situaciones de accidente, enfermedad, maternidad, desempleo o jubilación.

Estos objetivos se basan en un estudio sobre el entorno de los ODS en el que se han analizado factores políticos, sociales, tecnológicos, legales y ecológicos/ambientales. Dando como resultado o descripción general que nuestro mundo se enfrenta a dificultades económicas, ambientales y sociales muy severas, con la pobreza y la desigualdad difíciles de eliminar y con un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y una exacerbación de los conflictos. Todo ello en un contexto de crisis del empleo y de una situación climática y medioambiental que, de no resolverse, puede llevar al planeta un colapso socio-ambiental de proporciones inimaginables.

Por tanto, la sensación de inseguridad es palpable y, además, refiriéndonos al mundo laboral, Joaquín Nieto señala que “debemos sumar el impacto de la veloz extensión de las nuevas tecnologías, que incorporan nuevos materiales y procesos, la digitalización, el big data y el internet de las cosas, la inteligencia artificial y la robotización en un contexto de globalización; el crecimiento de la población joven en unos países y el envejecimiento en otros; los crecientes flujos migratorios por razones económicas, ambientales o de seguridad, en un contexto de desigualdad; los efectos de la transición energética para mitigar el cambio climático; la fragmentación de los procesos productivos, globalmente interconectados en cadenas mundiales de suministro, que empelan ya a 600 millones de trabajadores; la proliferación de nuevas formas atípicas de empleo relacionadas con plataformas digitales, que responden a nuevas demandas de mercado a la vez que expanden la gig economy, el crowdworking, la uberización y otras formas de informalidad laboral; y los cambios en las relaciones de trabajo que todo eso conlleva… son factores a considerar”.

En definitiva, según este Director de la OIT, los problemas del trabajo no se resolverán sin cambios en las políticas económicas, sociales y medioambientales. “Requiere también una perspectiva de medio y largo plazo para definir el futuro del trabajo que queremos. La solución a estos desafíos requiere un enfoque multidimensional y una agenda global”.