Aunque todo el mundo sabe lo que es la contabilidad, pocos son los que son conscientes de la importancia que tiene dentro las empresas

Qué podemos esperar de la contabilidad en el año 2016

Actualizado 04 | 09 | 2016 16:24

Contabilidad 2016

Aunque todo el mundo sabe lo que es la contabilidad, pocos son los que son conscientes de la importancia que tiene dentro las empresas. En muchas ocasiones cuando a los empresarios de las Pymes (que representan el 99% de las empresas en España), responsables últimos de la contabilidad (art. 25 del Código de Comercio), les preguntas por la misma, te comentan cómo va su empresa o cómo va su negocio. A veces te exponen sus márgenes e incluso pueden hablar de cómo evoluciona su Ebitda, sin saber siquiera qué es ese término o como se genera. Sólo saben que es importante.

Pero la contabilidad es la propia empresa. No va a generar ingresos al empresario ni va a conseguir un mejor resultado en sus cierres. Pero sin contabilidad no hay empresa. Si no llevas una contabilidad correcta y ordenada, no puedes funcionar. Y es por ello que se le debe dar la importancia que tiene, y exigir a los empresarios un conocimiento adecuado y responsable de la contabilidad, para su propia subsistencia.

Ese debe ser el reto de la contabilidad en el futuro: conseguir que los empresarios, sepan realmente cómo funciona su empresa y no sólo que conozcan su negocio. Es importante que cuando su gestor, su consultora o incluso su propio departamento financiero le presente una cuenta de resultados o un balance, tenga claro cómo se ha formado, qué consecuencias tiene una determinada decisión que adopte en su negocio e incluso que repercusiones fiscales puede tener si opta por un determinado criterio contable u otro. Al final, grandes proyectos pueden quebrar por un desconocimiento básico: el aspecto contable de las empresas.

Pero este reto debe ir ligado al reto de adaptar la contabilidad a las nuevas tecnologías y a los nuevos procedimientos. Vivimos en una época de constantes cambios y la contabilidad debe también adaptarse a estos ritmos y conseguir facilitar a los empresarios este mundo tan desconocido para ellos. La contabilidad se debe conocer, pero no puede ser un obstáculo en el desarrollo de las empresas y por tanto debemos exigir procedimientos ágiles, evitar formalismos innecesarios y adaptar la contabilidad a la realidad económica de España, que sigue siendo una país de pequeños y medianos emprendedores.

Esta adaptación no implica que debamos ver como bueno las adaptaciones sectoriales del Plan General Contable, que no hace más que impedir una armonización contable a nivel europeo, y por tanto alejarnos de ese objetivo último de unificar criterios contables en Europa, ni que nos conformemos con la existencia de un Plan General de Contabilidad de pequeñas y medianas empresas, que simplifican la elaboración de cuentas anuales pero sigue sin conseguir que vayan de la mano empresa y contabilidad. La adaptación tampoco implica que los empresarios se tengan que convertir en expertos contables antes que en emprendedores.

El objetivo deseable es que cuando el responsable último de una empresa realice una operación, pueda ver de una manera ágil el movimiento que conlleva, pueda entender cómo se modifica el balance de su empresa, y tenga conciencia de la enorme responsabilidad que supone tener una contabilidad en el devenir de su empresa y por tanto del sector empresarial español.